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Durante septiembre se cumplen 29 años de la primera liberación masiva de insectos estériles como método de control de las moscas de la fruta en la región patagónica. Desde entonces el trabajo articulado entre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (FUNBAPA) es clave para mantener la condición fitosanitaria de la región como Área Libre de Moscas de la Fruta, un reconocimiento sanitario que resguarda la producción frutícola y favorece su acceso a mercados internacionales con altas exigencias.
La tarea no es nueva, ya que el Programa Nacional de Moscas de la Fruta (PROCEM) se implementa desde 1994. En la Patagonia, su ejecución se lleva adelante a través del ente sanitario FUNBAPA, bajo la coordinación del SENASA. Entre los principales logros se destacan el reconocimiento del Área Libre, en 2005, por parte del gobierno de Estados Unidos; a lo que siguió el de Chile en 2013 y el de la República Popular China en 2020.

Para sostener la condición de Área Libre de la plaga, el PROCEM Patagonia ejecuta acciones continuas de vigilancia de la plaga, análisis epidemiológico y control de ingresos en los valles productivos. Esta labor permite detectar de forma temprana cualquier amenaza y actuar de inmediato para preservar la sanidad vegetal en las provincias de la región.
Además de los controles de campo, el esquema sanitario se complementa con la inspección constante en los puestos de control de la Barrera Patagónica y en los pasos fronterizos, donde el personal técnico del SENASA fiscaliza el ingreso de productos regulados en accesos terrestres, puertos y aeropuertos.

La alianza estratégica entre los actores públicos y privados vinculados al sector frutícola de la región reafirma el compromiso de seguir fortaleciendo el PROCEM Patagonia, garantizando la calidad, sanidad y competitividad de la fruticultura patagónica ante el mundo. En este sentido, se resalta que el Programa se solventa principalmente por los productores a través del canon sanitario aplicado a la fruta destinada a exportación, mercado interno e industria. Asimismo, el SENASA tiene a su cargo el financiamiento total de la Barrera Sanitaria.
El sostenimiento de esta condición fitosanitaria -estatus diferenciado- garantiza el acceso de peras, manzanas, cerezas y otros cultivos patagónicos a los mercados internacionales más exigentes, reduciendo los costos por tratamientos cuarentenarios y protegiendo el patrimonio productivo y comercial de la región.

