
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó sus últimos avances en materia de mejoramiento genético de alfalfa durante la Conferencia Académica Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026, celebrada en China. El organismo expuso las ventajas de combinar la edición génica con el enfoque "enviromics", una herramienta de vanguardia que procesa grandes volúmenes de datos ambientales para anticipar el comportamiento y la resiliencia de los cultivos ante escenarios climáticos extremos.
La alfalfa es un insumo estratégico para la matriz agroexportadora argentina, dado que constituye la base forrajera indispensable para sostener la competitividad de las cadenas cárnicas y lácteas, y es uno de los principales productos demandados en el mercado de forrajes henificados. El director del INTA Manfredi, Ariel Odorizzi, destacó que el cultivo aporta proteína de alta calidad, fija nitrógeno biológico en los suelos y desarrolla un sistema radicular profundo que maximiza la absorción de agua en zonas con fuertes restricciones hídricas.
El desplazamiento de las cuencas ganaderas tradicionales hacia ambientes marginales debido al avance de la agricultura extensiva obligó a los investigadores a focalizar sus ensayos en la tolerancia a la sequía, la salinidad y los excesos hídricos. Para lograr variedades comerciales estables, el programa del INTA Manfredi evalúa de forma simultánea cerca de 40 poblaciones experimentales en articulación con las sedes de Santiago del Estero, Rafaela y Castelar, donde se perfeccionan los patrones de resistencia genética a plagas y herbicidas.
Este ecosistema de innovación agroindustrial se complementa mediante acuerdos de vinculación tecnológica con empresas del sector privado. Según precisaron las autoridades, el esquema vigente delega en el Estado la investigación genética primaria, mientras que firmas comerciales como Palo Verde asumen la multiplicación y comercialización de las semillas. La retroalimentación constante entre genómica, fenotipado con drones y registros ambientales asegura el desarrollo de sistemas forrajeros competitivos para respaldar el comercio exterior agropecuario.
Fuente: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)

