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La superficie sembrada con soja en la Argentina alcanzaría los 17 millones de hectáreas durante la campaña 2026/27, un incremento interanual del 1,2% frente a los 16,8 millones del ciclo previo, según el Informe de Pre-Campaña N° 58 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, difundido el 9 de septiembre de 2026.
El aumento de 200.000 hectáreas responde a una combinación de factores agronómicos y económicos. Entre los primeros se destaca una menor intención de siembra de maíz en el norte del área agrícola, donde el avance de la chicharrita (Dalbulus maidis) reduciría la superficie proyectada para el cereal y liberaría área hacia la oleaginosa.
En sentido inverso, en determinadas regiones las condiciones previstas para un año Niño favorecerían la elección de maíz temprano por sobre la soja. Aun así, según la entidad, el incremento en el norte resultaría suficiente para compensar las disminuciones esperadas en otras zonas, con una mayor proporción de planteos de soja de primera respecto de la campaña anterior.
La Bolsa advierte que el aumento de la intención de siembra quedaría condicionado por eventuales excesos hídricos que permitan cumplir con los planes dentro de la ventana óptima.

El alza está impulsada principalmente por el NOA y el NEA, entre las zonas más afectadas por el avance del insecto vector, donde además la relación de márgenes brutos resulta relativamente más favorable a la soja frente al maíz.
En la región central, que comprende ambos Núcleos y el Centro-Este de Entre Ríos, el comportamiento sería heterogéneo. En el Núcleo Norte y el Centro-Este entrerriano, el maíz temprano se posicionaría por encima de la soja de primera pese a los mejores márgenes relativos de esta última, favorecido por las condiciones climáticas previstas. No obstante, eventuales excesos hídricos podrían condicionar la siembra temprana del cereal y reorientar parte de esa superficie hacia la oleaginosa. El Núcleo Sur sería la excepción, con un incremento moderado de la soja de primera por la mayor disponibilidad de lotes cedidos por los cultivos de fina.
En el oeste y el centro de Buenos Aires, en cambio, la superficie se reduciría. En el oeste, la menor intención de siembra de cultivos de fina achica el área disponible para los planteos de soja de segunda, mientras el girasol y el maíz temprano se posicionan como alternativas para los de primera. En el sur del área agrícola, la menor superficie de invierno amplía la disponibilidad de lotes, aunque la mayor intención de siembra de girasol y maíz temprano limitaría los planteos de soja, con una leve caída del área total.
Los perfiles de suelo presentan actualmente una humedad edáfica adecuada sobre la región central, lo que garantizaría un buen arranque para los primeros lotes de primera a mediados de octubre. Persisten no obstante contrastes: hacia el este se mantienen excesos hídricos sin drenar y hacia el oeste las reservas resultan más ajustadas.
Según el informe, El Niño se encuentra en desarrollo gradual y alcanzaría plena vigencia hacia el inicio de la primavera, con lluvias superiores a lo normal en la mayor parte de la Mesopotamia y sectores del centro y este de la Región Pampeana.
Hacia el verano de 2027, el fenómeno alcanzaría su máxima expresión, coincidiendo con el período crítico de la soja de primera y el inicio de la implantación de los planteos de segunda en la región central. Las lluvias se concentrarían sobre el norte de la Mesopotamia y de la Región Pampeana, con riesgo de anegamientos y mayor presión sanitaria. En el NOA, las precipitaciones se mantendrían cercanas a lo normal, aunque las altas temperaturas elevarían la demanda hídrica durante la definición del rendimiento.
Hacia el otoño de 2027, El Niño comenzaría a disiparse, aunque por efecto acumulativo sus consecuencias se sentirían con mayor fuerza entre mediados y fines de la estación, justo cuando avance la cosecha, con riesgo máximo de crecidas e inundaciones ribereñas.

Para la campaña 2026/27, el USDA proyecta una producción mundial de soja de 442,25 millones de toneladas, un 3% por encima del ciclo anterior y un 11,3% superior al promedio de las últimas cinco campañas, lo que constituiría la mayor cosecha mundial de la oleaginosa.
Estados Unidos aportaría una producción récord de 123 millones de toneladas, un 6% más que la campaña previa, mientras que Brasil lidera con 186 millones de toneladas proyectadas (+3%). Paraguay, en cambio, estima 11,1 millones, un 8,3% menos que en el ciclo anterior.
Las exportaciones globales se estiman en 190,41 millones de toneladas (+1,7%), también un récord. Estados Unidos proyecta 45,18 millones (+9,2%), Brasil 118 millones (+2,6%) y Paraguay 7,35 millones (-10,4%).
Según el análisis de la Bolsa, ese récord productivo no se traduce en una acumulación proporcional de stocks: la mayor disponibilidad es absorbida por la industria, con un crushing mundial de 384,76 millones de toneladas (+2,9%), mientras el comercio crece a menor ritmo. Los stocks finales se proyectan en 124,21 millones de toneladas, un 0,7% menos, y la relación stock/consumo se reduce a 28,1%, un punto porcentual por debajo de la campaña anterior.
El precio promedio disponible de la soja en septiembre de 2026 se ubicó en 479 US$/t, con una suba interanual del 28%. El aceite de soja registró el mayor incremento, con un promedio de 1.561 US$/t, un 38% superior al de un año atrás, mientras la harina alcanzó los 377 US$/t (+24%).
Entre los demás cultivos, el maíz subió 30% interanual y el trigo mostró el incremento más pronunciado, con un 69%, atribuido por la entidad a los conflictos persistentes en el mar Negro.
En el mercado local, el precio de la soja para la posición mayo de 2027 se sitúa en 358 US$/t, un 21% por encima de la campaña anterior y un 12% sobre el promedio de las últimas cinco.
Del lado de los costos, el combustible fue el insumo que más aumentó, con una suba interanual del 50,5% para el promedio de julio, agosto y septiembre, y un 44% respecto de las últimas cinco campañas. Los herbicidas aplicados en soja crecieron 29,2% interanual, aunque se ubican 28,2% por debajo del promedio quinquenal. Los fertilizantes nitrogenados bajaron 1,9% interanual y los fosfatados subieron 9,5%.
La Bolsa concluye que, si bien el aumento de costos —principalmente del gasoil— presiona los márgenes, especialmente en las regiones más alejadas de los centros de consumo y exportación, la mejora en los precios de la oleaginosa compensa ampliamente esa suba. A ello se suma el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación sobre la soja, que contempla una baja de la alícuota desde el 24% actual hasta el 21% hacia fines de 2027.


