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La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó un fuerte aumento de las precipitaciones en la región núcleo agrícola para el último trimestre de 2026 por la presencia del fenómeno de El Niño, según un informe de su Guía Estratégica para el Agro (GEA) publicado el 19 de agosto de 2026 y firmado por Cristian Russo. De acuerdo con el trabajo, el fenómeno ya se estableció y su intensidad, de fuerte a muy fuerte, se desplegará en octubre, noviembre y diciembre.
Para estimar las lluvias, la entidad reprogramó un algoritmo desarrollado en 2023, que combina los registros de las 36 estaciones de la red GEA/BCR con datos de diez modelos y el comportamiento de las precipitaciones de los últimos cincuenta años en relación con el calentamiento del Pacífico. Según ese modelo, la región núcleo recibiría alrededor de un 30% más de lluvias en octubre, un 70% más en noviembre y un 90% más en diciembre respecto de los valores normales para esos meses.

En diálogo con la BCR, el consultor de GEA Alfredo Elorriaga explicó que la anomalía de la temperatura superficial del Pacífico se ubica actualmente en 1,8, frente a 1,25 de un mes atrás, lo que marca una tendencia hacia un "Niño" fuerte. El especialista relativizó las versiones sobre un evento sin precedentes.
"Nuestros valores proyectados están mostrando un pico inferior a 2,5", señaló, aunque aclaró que, por la incertidumbre actual, se maneja un rango de 2 a 3.
Según Elorriaga, el evento tendría características similares a las del "Niño" de 2015/16, que alcanzó un valor máximo de 2,8, por lo que consideró difícil concluir que rompa lo ocurrido en los últimos cincuenta años.

El informe advirtió que, si bien un evento "Niño" es una buena noticia tras varias campañas de sequía, su intensidad puede traer problemas para la cosecha de trigo y la siembra de la gruesa, especialmente entre noviembre y diciembre, además de olas de calor que podrían complicar a los cultivos de verano en el ciclo 2026/27.
Elorriaga señaló que la principal dificultad será la alta recurrencia de las precipitaciones, que dejaría pocos días de buen tiempo para trabajar justo cuando se concentran las labores: la siembra de soja de primera desde octubre y, hacia fin de noviembre, la cosecha de trigo y la siembra de soja de segunda y maíz tardío.
"Cada semana que avancemos a diciembre, se va a poner más difícil. Si se puede sembrar, habrá que hacerlo sin postergar nada, porque será clave evitar cuellos de botella", planteó.
Como estrategia, el consultor consideró válido adelantar la siembra de maíz a fines de agosto o principios de septiembre para escapar de los mayores acumulados de lluvia de la primavera y de los golpes de calor de enero. Respecto de abril de 2027, indicó que, a diferencia de 2015/16, las curvas muestran que el evento estará cerca de la neutralidad, aunque advirtió que en esa época suelen darse fenómenos de ciclogénesis por el cambio estacional.

