Según los referentes de la zona, las abundantes precipitaciones durante el período de cosecha, la falta de piso, la elevada humedad del grano y los mayores costos de secado condicionaron el avance de las labores.
Los rendimientos mostraron una marcada variabilidad, afectados por la combinación de estrés hídrico y térmico, quebrado y vuelco de plantas, enfermedades de caña y la incidencia del complejo del achaparramiento del maíz, asociado a la presencia de chicharrita.
Los valores más bajos se ubicaron entre 38 y 40 quintales por hectárea en Bandera, Guardia Escolta, Colonia Alpina y Pampa de los Guanacos, mientras que los máximos alcanzaron 90 quintales en Bandera y 75 en Quimilí. El rendimiento provincial cerraría por encima de la campaña anterior, aunque por debajo del promedio histórico. El volumen de producción se explica principalmente por el aumento del área sembrada, que superó en un 70% a la de la campaña 2024/25.