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Con el trigo acercándose a su período crítico en la región núcleo, crece la necesidad de lluvias para evitar un mayor deterioro y sostener el potencial de rinde, según el informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo.
En lo que va de septiembre, la región acumula registros de entre 5 y 35 milímetros, cuando los valores normales mensuales oscilan entre los 30 y 70 milímetros, con un gradiente que asciende de oeste a este. Las reservas de agua presentan un retroceso que se extiende con cada día.

Por la falta de agua, ya hay 160.000 hectáreas de trigo en condiciones regulares, el 10% del cultivo de la región. El dato contrasta con las 55.000 hectáreas que el año pasado se encontraban en esas condiciones, aunque en aquel caso por excesos de agua. En este ciclo, el 25% de los cuadros está en condición buena, el 50% muy buena y el 15% excelente.
La demanda de agua se vuelve cada vez más importante para un cultivo que está muy cerca de entrar en el período crítico. Un puñado de lotes en el sudeste de Córdoba y el centro-sur de Santa Fe ya tiene la espiga embuchada, el 1% de la región. El 5% está desplegando la hoja bandera, el 52% está encañando y el 42% sigue en macollaje.

La falta de agua empieza a dejar señales visibles, a las que en algunos sectores se suman los efectos de las heladas. En Marcos Juárez, el déficit se manifiesta con amarillamiento de plantas, mientras que en Carlos Pellegrini se observan síntomas en las hojas inferiores asociados a una menor absorción de nitrógeno.
Más hacia el sur, las heladas comienzan a dejar daños concretos. En Bigand, los técnicos advierten daños foliares de distinta intensidad según la variedad y el nivel de fertilización. En General Villegas, los trigos más adelantados aparecen golpeados, con algunas hojas bandera quemadas. Y en María Susana, donde el cultivo ingresa en los inicios de espigazón, advierten que la falta de lluvias y las heladas tardías empiezan a modificar el potencial de rendimiento.
Las enfermedades, como la mancha amarilla, se mantienen contenidas en la región, y durante estos días se prevén aplicaciones de fungicidas en la mayoría de los lotes para proteger la hoja bandera.
La siembra de maíz 2026/27 ya cubre 970.000 hectáreas en la región, cerca del 40% del área intencionada, luego de sumar unas 470.000 hectáreas en apenas siete días.
El avance, sin embargo, encuentra límites en la disponibilidad de humedad. En General Villegas el movimiento de máquinas recién comenzó y el avance apenas llega al 5%, el sector más retrasado de la región. En el extremo opuesto, el norte regional alcanza el 85%, y en los alrededores de Carlos Pellegrini la siembra ya finalizó.
Las bajas temperaturas condicionan además la emergencia de los lotes ya implantados. En María Susana, el 90% todavía no emergió, y en Marcos Juárez las demoras en la emergencia alcanzan los 15 días. El repunte de temperaturas previsto podría acelerar los nacimientos, aunque plantea un nuevo desafío en los lotes con reservas ajustadas.

Según el consultor Elorriaga, "los modelos de pronóstico de corto plazo prevén un aumento de las temperaturas, seguido por el avance de un frente frío y precipitaciones que, por el momento, se anticipan como poco generalizadas y de moderado volumen".

