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El mapa del comercio exterior argentino atraviesa una transformación estructural donde el petróleo crudo dejó de ser una promesa de balance de divisas para consolidarse como el motor central de la balanza comercial.
Durante el primer semestre del 2026, impulsado por el flujo ascendente de Vaca Muerta, el Complejo Petrolero-Petroquímico generó un ingreso bruto de USD 8.116 millones, representando el 16,4% de todas las exportaciones del país y posicionándose como el segundo complejo exportador con mayor peso, de acuerdo a los registros del INDEC .
En términos comerciales y financieros, el impacto de estas cifras es contundente: el complejo registró un saldo comercial superavitario de USD 6.034 millones ( +83,9% ** de aumento interanual), alcanzando un máximo histórico para la serie estadística 2002–2026 y un crecimiento del 43,7% en comparación al mismo período del año anterior.
Desglosando los rubros exportados por el complejo, las ventas se dividieron en:
Combustibles y Energía (CyE): Explicó el 93,5% de todo lo vendido.
Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Representó el 6,5%.
Al analizar los productos específicos del sector, la distribución se estructuró de la siguiente manera:
Petróleo: 83,5%
Gas: 9,9%
Petroquímicos: 6,5%

Con una suba del 48,0% frente al mismo período de 2025, las ventas al exterior del crudo en Argentina alcanzaron los USD 4.702 millones, representando por sí solas el 9,5% del total exportado por el país. Con este salto operativo, el crudo desplazó a líderes históricos del ranking nacional como la harina y el aceite de soja.
Según datos complementarios de la Secretaría de Energía de la Nación, esta cifra monetaria se tradujo en un promedio de evacuación que superó los 135.000 barriles diarios de crudo (principalmente Medanito neuquino), operados a través del nodo logístico de Puerto Rosales y la reactivación del transporte por oleoductos transandinos.
Sin embargo, el dinamismo del sector no se limitó al envío de barriles sin procesar. El crecimiento de la actividad hidrocarburífera impulsó a toda la cadena de derivados y servicios logísticos del subcomplejo petróleo, donde destacaron dos rubros clave:
Servicios de bunkering (aprovisionamiento a buques y aeronaves): registró un ingreso de USD 1.028 millones, lo que representó un incremento interanual del 43,6%. Este dato cobra especial relevancia para el sector marítimo-portuario, reflejando el mayor tráfico de embarcaciones operando en terminales argentinas.
Naftas (excluidas para uso petroquímico): las ventas al exterior de este derivado sumaron USD 346 millones, con un crecimiento del 41,5% respecto al primer semestre del año anterior.

La exportación de petróleo crudo tuvo tres destinos regionales principales, donde Estados Unidos, Chile y Brasil concentraron el 52,0% de las ventas totales del complejo:
Estados Unidos (Bloque USMCA): Se consolidó como el comprador clave al absorber USD 1.833 millones en crudo directo, representando el 99,3% de las compras de dicho bloque regional (y USD 1.864 millones al considerar la totalidad del complejo).
Chile y región (Resto de ALADI): Representó un mercado de USD 1.300 millones en petróleo crudo, impulsado por el transporte por tuberías trasandinas (OTASA) hacia refinerías chilenas (totalizando USD 1.508 millones al sumar gas y derivados).
Brasil y región (Mercosur): Completó el podio de envíos sumando USD 889 millones en crudo, donde Brasil representó el 22,3% de las compras globales de crudo de la Argentina (y USD 734 millones en el acumulado de todo el complejo).

Aunque el crudo lideró la generación de divisas, los subcomplejos de gas y petroquímica aportaron volumen estratégico al saldo comercial del país:


