La Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) expresa su más profunda preocupación ante la severa parálisis que afecta la operatoria en las terminales portuarias de la Vía Navegable Troncal y los principales nodos marítimos del país, como consecuencia de la interrupción del servicio de practicaje y pilotaje.

La interrupción de la maniobra de buques no es una disputa sectorial aislada; representa un freno directo e inmediato sobre la economía nacional. Los puertos de titularidad privada representados por esta Cámara procesan la mayor parte del comercio exterior argentino, operando como el nexo crítico entre la producción nacional y los mercados internacionales.

Desde la CPPC remarcamos la extrema gravedad del escenario actual y sus impactos directos:

  1. Parálisis del Comercio Exterior e ingreso de divisas: La acumulación de buques fondeados y demorados interrumpe el flujo normal de las exportaciones e importaciones, deteniendo de forma inmediata el ingreso de divisas fundamentales para la estabilidad macroeconómica del país.
  2. Quiebre de las cadenas de suministro: El freno portuario genera un efecto dominó que paraliza el transporte terrestre (camiones y ferrocarriles), colapsa la capacidad de acopio en las terminales y desabastece a insumos industriales y energéticos estratégicos para la producción local.
  3. Incumplimiento de contratos e impacto financiero: La imposibilidad de cumplir con las ventanas de carga acordadas somete a los exportadores a severas penalidades contractuales e incrementa de forma desproporcionada los costos logísticos por sobrecostos.
  4. Deterioro de la reputación internacional: La imprevisibilidad operativa y el riesgo de desvío de buques hacia puertos de la región deterioran la imagen de la Argentina como origen confiable, comprometiendo acuerdos comerciales construidos durante años.

Paralelamente, desde la CPPC consideramos que esta coyuntura crítica evidencia la necesidad impostergable de adecuar, modernizar y desregular el sistema de practicaje en nuestro país en línea con lo propuesto por el Gobierno nacional, sin poner en juego la seguridad de navegación. Que la decisión de un grupo reducido de prestadores pueda paralizar por completo el comercio exterior argentino demuestra que la línea trazada en favor de una mayor competencia, transparencia y revisión de esquemas rígidos es el camino correcto para dotar de competitividad y previsibilidad a nuestra logística regional.

Reconocemos la idoneidad técnica y el profesionalismo que desempeñan los prácticos en la navegación fluvial y marítima. Sin embargo, no resulta preciso sostener que las medidas de desregulación vigentes comprometan la seguridad operacional: en la práctica, ninguna armadora, capitán o compañía de seguros opera o moverá un buque en vías complejas sin el debido respaldo profesional a bordo. La defensa de la seguridad es un principio compartido por toda la comunidad portuaria y es plenamente compatible con un marco normativo moderno, eficiente y competitivo.

Por todo ello, la Cámara de Puertos Privados Comerciales insta de manera urgente e impostergable tanto al Gobierno Nacional como a los representantes del sector de practicaje a conformar una Mesa de Negociación para normalizar la actividad e implementar el Decreto 690/2026-

Es indispensable establecer un espacio de diálogo directo que garantice, en primer término, la inmediata normalización del servicio y la navegabilidad de todos los puertos del país, permitiendo encauzar las discusiones normativas y de modernización dentro de un marco de institucionalidad, previsibilidad y consenso.