
Las lluvias en la cuenca del río Iguazú, afluente del Paraná, obligaron a abrir las compuertas de la represa de Itaipú, según informó Infobae en una nota de Juan A. Bracco publicada el 12 de octubre y actualizada el 13. Aguas abajo, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) abrió primero el vertedero secundario de Aña Cuá y, el lunes 12 por la tarde, también el principal.
Según la EBY, el objetivo fue "atenuar los efectos del aumento de las descargas de las centrales aguas arriba y las precipitaciones registradas en gran parte de la cuenca". Además de Itaipú, Brasil cuenta con otras 45 presas sobre el río Paraná.
El efecto inmediato de la apertura de los vertederos fue la suba del río en Ituzaingó, Corrientes. El lunes, el Paraná llegó allí a 3,10 metros y seguía en ascenso, según datos de la Prefectura Naval Argentina. El nivel de alerta en esa localidad es de 3,50 metros.

En el puerto de Concordia, el río Uruguay se ubicó el lunes en 11,46 metros, por debajo de los 13 metros que se habían pronosticado. Por eso, las 500 evacuaciones previstas no se realizaron y solo fue necesario reubicar a seis familias.
La represa de Salto Grande mantuvo abiertos sus vertederos durante varios días para vaciar el embalse y atenuar los picos de crecida. El lago, de 80.000 hectáreas, pasó de unos 32 a 33 metros, con un límite de 35 metros. La Comisión Técnica Mixta que administra la represa anticipó que el nivel frente a Concordia no superaría los 11,70 metros hasta el martes por la tarde.
El intendente de Concordia, Francisco Azcué, explicó a Infobae el efecto de esas maniobras: "Tenían el lago bajo. El agua que llegó la contuvieron allí".
Permanecían en alerta, aunque sin llegar al límite de evacuación, Panambí, en Misiones; Alvear, La Cruz, Yapeyú, Paso de los Libres y Bonpland, en Corrientes; y Concordia, Puerto Yeruá, Colón y Concepción del Uruguay, en Entre Ríos.
Según la nota, Itaipú, Yacyretá y Salto Grande son represas de llanura, que pueden atenuar una inundación, pero no impedirla.

