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La innovación tecnológica comienza a ocupar un espacio cada vez mayor en la modernización de los sectores portuario y de vías navegables brasileños. Un ejemplo es el uso de drones por la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos (Antaq) para ampliar la capacidad de fiscalización de operaciones, embarcaciones e instalaciones en áreas extensas o de difícil acceso.
La iniciativa está alineada con la agenda de innovación estructurada por el Ministerio de Puertos y Aeropuertos para el sector. En septiembre de 2026, el MPor instituyó la Política Nacional de Investigación, Desarrollo e Innovación Portuaria (PD&I-Portos), que establece directrices para incorporar estudios y modernización al planeamiento de las autoridades portuarias. La política busca estimular soluciones capaces de contribuir a la eficiencia, la sostenibilidad y la competitividad del sector.
Más que incorporar una nueva tecnología, el uso de los drones responde a un desafío concreto de la fiscalización: acompañar un universo amplio y diversificado de operaciones que se extienden por grandes extensiones territoriales. En la navegación interior, por ejemplo, las acciones incluyen servicios de travesía en localidades remotas y seguimiento de embarcaciones. En los puertos, los equipos también fiscalizan instalaciones, patios, accesos y operaciones.
En la Antaq, el uso de drones comenzó a ser probado en 2016 y fue oficializado en 2019, en la Unidad Regional de Porto Velho (UREPV), con la capacitación de servidores para operar los equipos. Las imágenes captadas pasaron a apoyar las actividades de fiscalización y la producción de información para orientar las diligencias.
La tecnología permite observar puntos que pueden ser difíciles de alcanzar presencialmente, como los costados de embarcaciones, muelles alejados, equipos elevados, cintas transportadoras e instalaciones de apoyo a la navegación. En la navegación interior, las imágenes del costado de las embarcaciones pueden ayudar a los fiscalizadores a verificar visualmente posibles indicios de exceso de carga. También ayudan a identificar situaciones en las que haya sospecha de prestación de servicios sin autorización.
La ventaja está en la capacidad de obtener una visión más amplia de la operación antes o durante una acción fiscal. Con la información producida por el sobrevuelo, los servidores pueden identificar situaciones que merecen atención y dirigir la actuación presencial a los puntos que exigen una verificación más detallada.
Los drones también se utilizan para acompañar el flujo de vehículos en las vías de acceso a los puertos, la ocupación de patios y el movimiento en las terminales. Las imágenes, en alta definición, pueden ser utilizadas en la elaboración de informes y análisis, además de permitir mediciones de áreas, cálculos de volumetría y la producción de modelos tridimensionales.
En la práctica, el recurso amplía la cantidad y la calidad de la información disponible para la fiscalización. En un sector que reúne operaciones distribuidas por diferentes regiones y con características diversas, esta capacidad ayuda a hacer que el trabajo de campo sea más dirigido.
La Antaq informa que el uso de los drones contribuye a aumentar la seguridad y la eficiencia de las actividades de vías navegables y también portuarias, además de apoyar la identificación y la caracterización de posibles irregularidades. Las imágenes, sin embargo, son instrumentos de apoyo: una eventual infracción debe ser analizada y formalizada de acuerdo con los procedimientos de fiscalización de la Agencia.
La capacidad de obtener información de diferentes puntos y con mayor rapidez puede ayudar a dirigir los recursos disponibles a situaciones que exigen mayor atención. El drone, por lo tanto, no sustituye la presencia de los fiscalizadores, sino que amplía la información a disposición de los equipos para planificar y ejecutar las acciones de campo.
El uso de drones muestra cómo la innovación puede ser aplicada a una necesidad concreta de la infraestructura acuática: fiscalizar servicios y operaciones que ocurren en grandes áreas y, muchas veces, en lugares de acceso limitado.
Al ampliar la capacidad de observación, producir registros más detallados y ayudar a dirigir las diligencias, la tecnología contribuye a una fiscalización más completa y eficiente. El resultado esperado es una actuación con mejor información para acompañar la regularidad de los servicios, fortalecer la seguridad de las operaciones y proteger a los usuarios del transporte acuático.

