• 3 min de lectura
• 3 min de lectura

Quien observa un gran buque llegando o saliendo de un puerto puede notar la presencia de embarcaciones más pequeñas acompañando su movimiento. Son los remolcadores, embarcaciones diseñadas para asistir a los buques durante maniobras que exigen fuerza, precisión y control.
Equipados con motores potentes y alta capacidad de maniobra, los remolcadores pueden empujar o halar embarcaciones de gran porte durante operaciones de entrada, salida y atraque. Su actuación es especialmente importante en áreas con espacio reducido, como canales de acceso, dársenas de maniobra y regiones cercanas a los muelles de atraque.
¿Cuándo entran en acción los remolcadores?
La utilización de remolcadores depende de las características de cada operación. Esto significa que no todo buque que llega a un puerto necesariamente necesita utilizar un remolcador. La necesidad de apoyo se define de acuerdo con factores como el porte y el tipo de la embarcación, las condiciones de viento y corriente, las características del canal y del muelle de atraque y las reglas aplicables a la operación. Cuando son necesarios, los remolcadores pueden actuar durante diferentes etapas de la maniobra. A la llegada, asisten al buque en la aproximación y en el posicionamiento junto al muelle. A la salida, pueden ayudar a alejar la embarcación del muelle y conducirla hasta un área de navegación más abierta.
Una misma operación también puede contar con dos o más remolcadores actuando simultáneamente. La cantidad utilizada varía según las características del buque y las condiciones de la maniobra. En determinadas situaciones, el apoyo de más de una embarcación permite un mayor control sobre los movimientos del buque.
¿Cómo funciona en la práctica?
Un ejemplo es el Puerto de Santos, uno de los principales complejos portuarios del país. En el lugar, empresas especializadas prestan servicios de remolque para asistir en las maniobras de buques. Durante la llegada de una embarcación de gran porte, por ejemplo, el buque recorre el canal de acceso hasta aproximarse al área de atraque. En la etapa final de la maniobra, cuando es necesario reducir la velocidad, cambiar la dirección y posicionar la embarcación junto al muelle, los remolcadores pueden ser accionados para asistir en el control de esos movimientos.
Dependiendo de la operación, más de un remolcador puede actuar al mismo tiempo, cada uno contribuyendo a controlar determinado movimiento de la embarcación. El trabajo es coordinado con la tripulación del buque y con los demás profesionales involucrados en la operación.
Seguridad en las operaciones portuarias
La actuación de los remolcadores cobra aún más importancia cuando las condiciones de navegación hacen la maniobra más compleja. Vientos fuertes y corrientes marinas, por ejemplo, pueden influir en el desplazamiento de una embarcación de gran porte. En esas situaciones, la fuerza y la capacidad de movimiento de los remolcadores ayudan a mantener el control del buque y a reducir riesgos de contacto con otras embarcaciones, estructuras portuarias e instalaciones cercanas. Las operaciones también cuentan con la actuación de los prácticos, profesionales especializados en la navegación local, que orientan la conducción de los buques considerando las características específicas de cada puerto.
Además de las operaciones de atraque y desatraque, los remolcadores pueden prestar asistencia en situaciones que exigen apoyo adicional, como fallas de propulsión u otras ocurrencias que comprometan la capacidad de una embarcación de moverse de forma independiente.
A pesar de ser más pequeños que los buques a los que asisten, los remolcadores tienen un papel importante en la rutina portuaria. La actuación de estas embarcaciones permite realizar maniobras con mayor control y seguridad, contribuyendo a la movilización de buques de diferentes portes.

