
La 5.ª edición de Agrifood International Congress ha puesto sobre mesa qué son los principales factores de disrupción a los cuales tiene que hacer frente la cadena de valor agroalimentaria. La sobrerregulación, los cuellos de botella y las tensiones internacionales han sido identificados como los tres principales elementos que generan disrupción al conjunto del sector. Ante escenarios volátiles, los ponentes del congreso han puesto en valor la capacidad de adaptación y la agilidad del sector para buscar alternativas que den respuesta en los nuevos escenarios. Entre los principales retos que afronta esta cadena de valor, Agrifood ha destacado la pérdida de competitividad a causa de una regulación excesiva; la necesidad de apostar por nuevas oportunidades de negocio derivadas de las nuevas energías y del desarrollo rural; y la mejora de los flujos logísticos, para avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles. Con la celebración de Agrifood International Congress, que ha contado con más de 120 participantes, Port Tarragona arrecia su liderazgo como principal puerto agroalimentario del Mediterráneo.
El catedrático de economía de la Columbia University (EE. UU.), Xavier Sala-i-Martin, ha sido el encargado de ofrecer la ponencia inaugural del congreso, el jueves, 15 por la tarde. Bajo el título 'Un mundo en tensión', Sala-y-Martin ha identificado los ocho factores de disrupción global que explican el escenario de volatilidad que define el momento actual. Para el profesor, estos factores son las políticas impulsadas por Donald Trump; los procesos de desglobalitzación que están generando un nuevo orden mundial de rumbo incierto; los conflictos bélicos recientes y la fragilidad de algunos de los principales corredores del comercio internacional como Ormuz, Suez o el estrecho de Malaca; la inseguridad alimentaria global; una juventud caracterizada por la fragilidad y la impaciencia; la polarización política y social y el malestar hacia la migración; la complacencia de Europa; y la revolución tecnológica, con la inteligencia artificial como gran revulsivo.
Sala-y-Martin también ha ofrecido consejos y guías para hacer una buena gestión de estos escenarios convulsos. El economista les ha resumido en cinco ítems: entender el mundo en el cual nos encontramos; experimentar en estos nuevos contextos; diversificar para disponer de alternativas; saber identificar el "humo" de la realidad; y evitar caer en la complacencia.
La segunda jornada del congreso ha empezado con la ponencia 'La regulación europea como "game changer" del comercio agroalimentario', a cargo de Carme Soler, directora de ASFAC, la asociación de productores de pienso de Cataluña. Soler ha explicado cuáles son los efectos que tiene el reglamento EUDR, que exige que determinados productos que se importen o exportan en la Unión Europea no provengan de tierras deforestadas. Soler ha expuesto que las restricciones que se imponen a la soja -materia prima estratégica en la producción de piensos- son las mismas que se imponen al café o al chocolate, a pesar de tratarse de cultivos claramente diferenciados.
Este reglamento obliga a una trazabilidad, ha detallado Soler, desde el productor hasta el transporte y la logística, hasta el procesado final que "supone una presión brutal a toda la cadena de valor". La directora de ASFAC ha explicado que según cálculos hechos por la asociación, este reglamento supone un sobrecoste de más de 150 millones de euros anuales, cosa que supone un incremento de los costes del 12%, que acaba impactando a toda la cadena, incluidos los consumidores finales. Ante este escenario, ha defendido la necesidad de "regular sin perder competitividad", puesto que, si no se hace la seguridad en el suministro de materias primas, que es "una condición estratégica", queda al aire.
La primera de las mesas redondas del 5.º Agrifood ha sido 'Food, feed, fuel: el rol de las materias primas agroalimentarias en la transición energética'. han participado Alberto Carmona, CEO y fundador de NixAl Commodities; Joan Bolet, vicepresidente de Vertex Bioenergy; y Joaquín Gaitán, Executive Manager de ADM Agro Ibérica. Los tres ponentes han expuesto como la producción de bioetanol mediante el almidón de maíz es una oportunidad para avanzar hacia la descarbonización de la sociedad, a la vegada que se genera dinamismo económico y se fija la población de los entornos rurales.
Carmona ha hecho cinco céntimos del proceso de obtención del bioetanol y como este utiliza solo el almidón del maíz, dejando libre la proteína para darle otros usos en la fabricación de piensos, que pueden ser una alternativa al uso de la soja. Por su parte, Bolet ha hecho hincapié al explicar cómo el uso de bioetanol es clave para avanzar hacia la neutralidad climática, puesto que reduce un 70% las emisiones respecto al etanol convencional. El vicepresidente de Vertex, además, ha explicado que en los procesos de producción se puede capturar el CO₂ y darle otros usos para el sector agroalimentario o como elemento para la producción de combustibles sintéticos. Joaquin Gaitán ha defendido el bioetanol como una apuesta para promover la economía circular y ha lamentado que actualmente el uso de cereales para la producción de biocombustibles esté supeditado al consumo de cereales para uso alimentario.
La segunda de las mesas redondas ha llevado por título 'Resiliencia, costes y decisiones reales en un entorno disruptivo' y ha tenido como participantes Jaume Arimany, Gerente Comercial Sénior de Proteínas de Bunge; J.R. Albareda, del Departamento de Compras de materias primas de Vall Companys; y Josep Ribó. Director de Producción de Alimentación Animal de BonÀrea.
La adaptabilidad del sector ha sido uno de los elementos que se ha puesto en valor en habla de resiliencia. Tanto Jaume Arimany como J.R. Albareda han explicado que los fabricantes de piensos disponen de varios tipos de materias primas que se pueden utilizar y esto permite dar respuesta a los contextos disruptivos. Así mismo, el representante de Bunge ha expuesto que, en su caso, el hecho de ser una compañía global, les permite tener un margen de maniobra global que les hace más resilientes.
El impacto en los costes ha sido uno de los temas que ha tratado la mesa redonda. Los participantes han comentado que, cuando el sector se encuentra inmerso en una disrupción, la forma de abordarla no es intentando revertir el impacto en los costes, sino minimizarlos. Josep Ribó, en esta línea, ha asegurado que "la resiliencia tiene un coste, pero después de diferentes crisis hemos aprendido a ser ágiles. El reto es más de gestión que de inversión". Para el representante de BonÀrea, disponer de equipos humanos preparados y muy informados es clave para ser capaces de buscar alternativas.
La tercera y última mesa redonda ha puesto el foco en los cuellos de botella. Bajo el título, 'El nuevo cuello de botella de los agroalimentarios', la mesa ha contado con la participación de Ramón García, Director Comercial de Ership; Javier Dolader. Supply Chain Manager a Grupo Jorge; y Carles Segura, Jefe del Área de Explotación de Port Tarragona. Los ponentes han puesto el foco en varios elementos que generan cuellos de botella en la logística agroalimentaria, como la falta de capacidad de almacenamiento, la poca disponibilidad de profesionales del transporte por carretera o la necesidad de avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles.
Ante estos hándicaps, las soluciones planteadas son diversas. Ramón García ha explicado cómo las nuevas inversiones que Ership llevará a cabo en Port Tarragona con la construcción de nuevas naves y de sistemas de transporte mecanizados mediante cintas transportadoras de graneles sólidos, permitirán incrementar su capacidad de estocaje, en el caso de las naves; y ofrecerán una operativa más eficiente y con menos impacto ambiental, gracias a la reducción de camiones al muelle haciendo transporte de grano entre el barco y los almacenes.
Por su parte, Javier Dolader ha expuesto la apuesta por el ferrocarril de Grupo Jorge. "Hemos querido acercar el puerto en nuestros centros de producción en el Aragón", ha explicado. La compañía ya apostaba por un sistema intermodal en la exportación de sus productos cárnicos, donde el transporte entre los centros de producción y el puerto -en este caso el de Barcelona- se hacía en tren. Ante el éxito de este modelo, lo han querido replicar en el sentido contrario, con las importaciones de grano para la elaboración de piensos. Para hacerlo, han invertido con una superficie logística propia dentro del recinto portuario tarraconense y con servicios regulares de expedición de ferrocarriles de cereal desde el Port hasta las estaciones aragonesas de Zuera y Sariñena. Esta apuesta les permite controlar toda la cadena de valor de su producto, permite tener soluciones logísticas con garantías ante posibles incertidumbres y, a la vegada, supone una apuesta hacia la descarbonización del sector.
Por su parte, Carles Segura, jefe del Área de Explotación de Port Tarragona, ha explicado cómo la inversión en infraestructura portuaria es clave para dar respuesta a estos retos y ha puesto el ejemplo de la ampliación del calado del Moll de Castilla, que permitirá acoger barcos más grandes, cosa que aumenta la eficiencia del transporte y reduce las emisiones.
Los tres, además, han puesto en valor la necesidad de impulsar la colaboración público privada para impulsar soluciones globales que permitan dar respuesta en los cuellos de botella y a los retos que el sector se enfrenta en un mundo en cambio constante.

