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La inteligencia artificial comienza a incorporarse a la actividad portuaria argentina como parte de un proceso más amplio de modernización. El desarrollo de nuevas herramientas y la capacitación frente a los cambios tecnológicos aparecen entre los principales desafíos para un sector que busca mejorar sus procesos y adaptarse a nuevas demandas.
Uno de los ejemplos recientes se encuentra en Bahía Blanca, donde la inteligencia artificial fue uno de los ejes del Summit BahIA, realizado en agosto en la Universidad Nacional del Sur. El encuentro reunió a investigadores, empresas, funcionarios y especialistas para analizar aplicaciones de esta tecnología en distintos sectores productivos, entre ellos la logística portuaria.
La ciudad cuenta con un ecosistema que combina actividad industrial y portuaria con universidades y organismos científicos, entre ellos la UNS y el CONICET. En ese contexto, el objetivo es fortalecer la vinculación entre el conocimiento y las necesidades de las empresas y sectores productivos.
La participación del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca en el Summit puso en agenda el potencial de estas herramientas para la actividad portuaria y logística, en un escenario en el que el desafío pasa por transformar las posibilidades de la inteligencia artificial en aplicaciones concretas.
La transformación digital plantea otro desafío para los puertos: preparar a los trabajadores para las nuevas tareas que surgen con la automatización y la incorporación de inteligencia artificial.
En el Puerto de Dock Sud, esta cuestión fue abordada con la puesta en marcha de Aula Puerto, una iniciativa orientada a capacitar a jóvenes y trabajadores del sector. La propuesta contempla contenidos relacionados con la actividad portuaria, la logística, el comercio exterior y las nuevas tecnologías.
Según explicó Mónica Litza, presidenta del Consorcio de Gestión del Puerto de Dock Sud, la automatización, la inteligencia artificial y la digitalización están modificando las tareas y los perfiles que requieren las empresas portuarias. La capacitación aparece así como una herramienta para acompañar ese proceso.

Los casos de Bahía Blanca y Dock Sud muestran dos dimensiones de un mismo proceso: el desarrollo de soluciones tecnológicas y la necesidad de contar con trabajadores preparados para utilizarlas.
Para los puertos argentinos, el desafío será avanzar en la incorporación de estas herramientas sin dejar de lado la formación y la articulación entre empresas, universidades e instituciones científicas.


