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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) oficializó una actualización en el marco regulatorio del Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del Bovino, mediante la publicación de la Resolución N.° 655/2026 en el Boletín Oficial. La medida busca adecuar las estrategias sanitarias a la realidad epidemiológica de las provincias afectadas y optimizar los esquemas de fiscalización.
La nueva norma reestructura la delimitación territorial del país dividiéndolo en tres categorías de zonas según la presencia del parásito:
- Zona de Resguardo Sanitario (RS): Comprende los territorios naturalmente libres del ectoparásito. El eje central en esta área estará puesto en la vigilancia epidemiológica continua y en la aplicación de medidas preventivas para evitar el ingreso de la plaga.
- Zona de Erradicación (E): Agrupa áreas con presencia de garrapata pero con grados heterogéneos de infestación. El objetivo es reducir gradualmente la prevalencia mediante planes sanitarios hasta alcanzar la eliminación total.
- Zona de Control Poblacional con Monitoreo Voluntario (C): Corresponde a las regiones donde la garrapata es endémica. Las acciones se orientan a contener la carga parasitaria para mitigar pérdidas productivas y evitar su dispersión hacia otras jurisdicciones.
La normativa tipifica a los establecimientos pecuarios en función de su ubicación geográfica, estrategia de saneamiento, estatus sanitario y nivel de cumplimiento de los procedimientos asignados.

Entre las principales novedades técnicas, el plan promueve el uso del Control Integrado de Garrapatas (CIG), incentivando el control biológico y la incorporación de rodeos con resistencia genética natural al parásito, especialmente en las zonas endémicas.
Por otro lado, la resolución dispone la realización obligatoria de bioensayos garrapaticidas (test de sensibilidad) para todos los campos que registren tropas infestadas —tanto en tránsito como en destino— y para aquellos predios que presenten focos crónicos en Zonas de Erradicación.
Asimismo, los productores y profesionales acreditados en inspección y predespacho ubicados en Zonas de Resguardo Sanitario deberán notificar inmediatamente cualquier hallazgo del parásito y reforzar los controles sobre los animales ingresantes desde zonas con presencia del ectoparásito. Con estos cambios, el SENASA busca resguardar la inocuidad de los alimentos, ralentizar la resistencia a los productos químicos y sostener el estatus sanitario ganadero nacional.

