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Los mercados agrícolas internacionales y el circuito comercial de la República Argentina volvieron a quedar condicionados por la volatilidad del escenario geopolítico en Medio Oriente. De acuerdo con el reporte técnico publicado en el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la caída del alto el fuego provisorio entre las administraciones de Estados Unidos e Irán reactivó de forma inmediata las preocupaciones globales respecto a la seguridad y navegabilidad en el estrecho de Ormuz, corredor marítimo estratégico por donde circula aproximadamente el 20% del crudo mundial. Esta escalada bélica impulsó una firme recuperación en los valores del petróleo, trasladando de manera directa esa inercia alcista hacia el complejo sojero en la Bolsa de Chicago.

La disparada de los contratos de crudo traccionó de forma paralela al aceite de soja, que anotó una tendencia ascendente en dirección hacia los 1.600 dólares por tonelada tras registrar un avance superior al 5% semanal en las plazas de futuros internacionales. Al componente geopolítico se le sumó de forma simultánea la inauguración del "mercado climático" en el hemisferio norte, caracterizado por pronósticos de intensas olas de calor sobre regiones productoras clave de Estados Unidos, un retorno dinámico de las compras físicas por parte de China y el desarme de carteras de los fondos especulativos. Este rally internacional impactó de forma positiva en las pizarras de la plaza doméstica, donde el valor de la soja disponible trepó hasta un eje de 325 dólares por tonelada, anotando sus registros reales más elevados desde mediados de mayo.
A pesar del incentivo de los precios en alza, la BCR constató que la comercialización física local de la campaña 2025/26 se desenvuelve bajo un marcado retraso y no logra romper la inercia de parálisis. El informe técnico detalló que los compromisos domésticos alcanzan las 21,8 millones de toneladas, cifra que equivale apenas al 42% de una producción consolidada en 51,5 millones de toneladas. El dato más crítico se localizó en la estructura de los contratos, donde solo el 27% del volumen cosechado cuenta con un valor final establecido. Los analistas ganadores de la entidad rosarina determinaron que esta proporción de cobertura en el mercado físico constituye el piso de fijaciones de precio más bajo del que se tenga registro en el país desde al menos la temporada agrícola 1994/95.

En una tendencia marcadamente opuesta a la parsimonia de la soja, el mercado del maíz exhibe un repunte sostenido en sus operaciones comerciales, encadenando su segunda semana consecutiva de escalada en los compromisos asumidos dentro del circuito doméstico. El dinamismo del cereal responde a la entrada masiva de los lotes correspondientes al maíz tardío, cuya trilla se encuentra generalizada en los campos argentinos en estos momentos. De acuerdo con las mediciones preliminares obtenidas de los registros oficiales de la plataforma SIO-Granos, se pactaron negocios semanales por un estimado de 800.000 toneladas, impulsando el volumen acumulado de la actual campaña a un total de 31,42 millones de toneladas y posicionando a Asia por encima de Brasil como el principal comprador geográfico del grano nacional.
El balance macroeconómico de la BCR advirtió sobre el panorama recesivo que afecta al ciclo comercial del trigo nuevo correspondiente a la campaña 2026/27. El volumen total de negocios anticipados y comprometidos para el nuevo período de grano fino se encuentra fuertemente rezagado frente a los promedios históricos habituales de comercialización. La entidad santafesina informó que las operaciones pactadas apenas alcanzan las 2 millones de toneladas, consolidando un ritmo comercial sumamente lento que se ubica oficialmente como el cuarto volumen total más bajo registrado para el trigo en la última década de estadísticas agrícolas del país.


