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El desarrollo del II Taller de Marejadas, realizado el pasado 28 de mayo en Valparaíso, permitió constatar que el país ha avanzado en la comprensión técnica de estos fenómenos, aunque también dejó en evidencia una brecha persistente entre el conocimiento disponible y su aplicación en la toma de decisiones operacionales en el ámbito portuario.
Desde una mirada general, la instancia organizada por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) evidenció una agenda robusta en lo científico y técnico, pero que aún requiere consolidar su traducción hacia procesos de gestión más integrados y consistentes en el sistema marítimo-portuario.
Modelación y comprensión del fenómeno: una base sólida, pero aún en desarrollo
La exposición del Dr. Matías Gómez reafirmó uno de los puntos clave en la discusión de las marejadas en Chile: la relevancia de los eventos de campo lejano y su impacto diferenciado en la costa nacional. El énfasis en episodios como los de 2015 y 2024 permitió dimensionar que no se trata de fenómenos excepcionales, sino de condiciones recurrentes que afectan particularmente a bahías abiertas hacia el norte.
Si bien el avance en modelación y observación es significativo, el desafío radica en cómo estos modelos logran permear hacia decisiones operativas concretas, especialmente en entornos donde la incertidumbre sigue siendo alta.
Cartografía de amenaza: un avance concreto hacia la gestión del riesgo
En esta línea, la presentación de María Paz Escalona destacó por mostrar un avance tangible: la construcción del Mapa de Amenaza por Marejadas de Valparaíso, desarrollado a partir de requerimientos del sistema nacional de gestión del riesgo Senapred. Este tipo de instrumentos representa un paso relevante hacia la planificación territorial basada en evidencia. Sin embargo, su verdadero impacto dependerá de su capacidad de ser incorporado en procesos de decisión, tanto en el ámbito urbano como en el portuario. La proyección hacia nuevos desarrollos en Viña del Mar y Concón sugiere una línea de trabajo consistente, aunque aún incipiente en términos de cobertura nacional.
Avisos de marejada: información disponible, pero con desafíos en su uso
Por su parte, la exposición de Sebastián Morales puso el foco en la evolución de los sistemas de avisos de marejadas, evidenciando un avance sostenido en la generación y sistematización de información desde inicios de los años 2000.
No obstante, el punto crítico no parece estar en la disponibilidad de datos, sino en su interpretación y uso. La existencia de series históricas y sistemas de verificación es un activo relevante, pero la dispersión de criterios y la falta de estandarización en la lectura de estos datos siguen siendo factores que limitan su aporte en la toma de decisiones operativas.
Operación portuaria: el punto donde convergen las brechas
En este escenario técnico me correspondió intentar conectar de manera más directa el mundo técnico con la realidad operacional. Y mi planteamiento es claro: el problema no es la existencia de información, sino cómo se obtiene, procesa y con qué calidad se toman las decisiones.
Desde esta perspectiva, su enfoque en la necesidad de integrar medición, pronóstico, operación y gobernanza resulta particularmente pertinente.
El énfasis en tres dimensiones, medir mejor, difundir mejor y enseñar a interpretar la información, apunta directamente a una debilidad estructural del sistema: la falta de un lenguaje común entre los distintos actores.
Asimismo, propuse la idea fuerza que respecto a que la seguridad, la continuidad operacional y la resiliencia estos no son conceptos contrapuestos, sino complementarios, poniendo en cuestión la tendencia histórica a resolver el riesgo exclusivamente mediante el cierre de puertos.
Más aún, mi diagnóstico sobre la falta de integración de datos, la limitada validación local de pronósticos y la necesidad de avanzar hacia decisiones basadas en múltiples variables, y no en indicadores aislados, refleja una problemática ampliamente reconocida en la industria, pero aún no resuelta.
Una agenda que requiere articulación
El taller permitió constatar que Chile cuenta con capacidades relevantes en materia de observación, modelación y análisis de marejadas. Sin embargo, la principal brecha sigue estando en la articulación entre estos desarrollos y su aplicación en la operación cotidiana de los puertos.
En este contexto, el rol del CONA como articulador entre ciencia y toma de decisiones aparece como estratégico, pero también desafiante, considerando la necesidad de coordinar múltiples actores con objetivos distintos.
Reflexión final
El II Taller de Marejadas deja una conclusión clara: el país ha avanzado en generar conocimiento, pero ahora el desafío es integrarlo.
La evidencia presentada muestra que existen datos, modelos y herramientas. Sin embargo, mientras estos no se traduzcan en procesos de decisión más consistentes, coordinados y basados en información de calidad, el sistema seguirá enfrentando los mismos dilemas frente a cada evento de marejada.
En definitiva, más que nuevos diagnósticos, lo que se requiere es consolidar una gobernanza operativa del riesgo, donde la ciencia deje de ser un insumo paralelo y pase a ser un componente central en la gestión portuaria.
Fuente: Portal Portuario

