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Más de 500 camiones bolivianos permanecen varados en la frontera debido a la reducción horaria del Complejo Fronterizo Colchane, en Chile. Los transportistas denunciaron que, desde el 1 de julio, el recinto chileno suspendió sus operaciones nocturnas para atender exclusivamente entre las 08:00 y las 20:00 horas.
Esta medida, sumada al despacho por un solo carril, que demora entre 15 y 20 minutos por vehículo, ha ralentizado el flujo de carga hacia los puertos chilenos, generando filas kilométricas y tiempos de espera de hasta cinco días que mantienen en alerta al sector internacional.
Al respecto, el presidente de la Cámara Departamental del Transporte (Cadetran) de La Paz, Álvaro Ayllón, advirtió que la restricción provoca un cuello de botella en la frontera y afecta la cadena logística del comercio exterior boliviano, además de exponer a los transportistas a multas por retrasos en la entrega de mercancías.
Los choferes señalaron que la fila de camiones supera los tres kilómetros y que muchos permanecen desde hace varios días soportando las bajas temperaturas mientras esperan cruzar la frontera.
La Delegación Presidencial Provincial de Tamarugal informó que la suspensión de la atención nocturna obedece a trabajos de reparación en el complejo fronterizo y que la medida estará vigente hasta el 30 de noviembre.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia informó que se encuentra realizando gestiones diplomáticas y de coordinación con las autoridades de la República de Chile con el objetivo de agilizar el tránsito internacional en el Complejo Fronterizo Colchane–Pisiga.

