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María de los Ángeles Cálix Bueso, gerente de Operaciones Portuarias de Estibadores y Reparaciones Industriales S.A. (ESTIR), fue entrevistada por el medio PR Ports en el marco de un ciclo de perfiles dedicado a referentes de la industria portuaria. En el diálogo, la ejecutiva repasó su trayectoria profesional -que comenzó en documentación de comercio exterior y coordinación de importaciones y exportaciones- y compartió su visión sobre los principales desafíos que enfrentará el sistema portuario hondureño en los próximos años.
La transformación de las operaciones portuarias exige mucho más que infraestructura y tecnología. Requiere una mirada integral capaz de conectar personas, procesos e innovación para responder a un entorno cada vez más dinámico. En esta entrevista, María de los Ángeles Cálix Bueso, Gerente de Operaciones Portuarias de Estibadores y Reparaciones Industriales S.A. (ESTIR), comparte las lecciones que marcaron su trayectoria luego de recorrer toda la cadena logística y reflexiona sobre los desafíos que enfrentarán los puertos para seguir siendo competitivos en la próxima década.
Haber tenido la oportunidad de pasar por las distintas etapas de la cadena logística ha sido, sin duda, uno de los mayores aprendizajes de mi carrera y la mejor escuela que pude tener. Cada experiencia me permitió conocer la operación desde una perspectiva diferente y, sobre todo, comprender el valor que aporta cada persona dentro del proceso.
A lo largo de ese recorrido entendí cómo se conecta cada eslabón de la cadena y que ninguno funciona de manera aislada. Cada decisión y el trabajo de cada persona tienen un impacto directo en el resultado final.
Esa visión integral me enseñó la importancia de escuchar, trabajar de forma colaborativa y comprender los desafíos de cada área. También me permitió entender las distintas realidades que conviven dentro de un equipo y tomar decisiones considerando tanto el impacto operativo como el humano. Aprendí que los resultados no dependen únicamente de los procesos o de la tecnología, sino, principalmente, de las personas.
Al final, esa visión de 360° me enseñó que liderar no significa solamente administrar una operación; significa conectar personas, procesos y objetivos para que toda la cadena funcione de la mejor manera posible. Las operaciones pueden ser complejas, pero cuando existe un equipo comprometido y alineado hacia un mismo propósito, los desafíos se enfrentan con mayor solidez.
Honduras cuenta con una ventaja geográfica privilegiada que la convierte en un punto estratégico para el comercio internacional. En ese contexto, Puerto Cortés se ha consolidado como uno de los principales puertos del Caribe gracias a su infraestructura, conectividad, altos estándares de seguridad, capacidad y eficiencia operativa.
Una de sus principales fortalezas es precisamente la combinación entre esa ubicación estratégica, la experiencia operativa y la incorporación de nuevas tecnologías, lo que ha permitido responder a las exigencias de un comercio internacional cada vez más dinámico.
Sin embargo, el desafío es continuar evolucionando para mantener esa competitividad. Es necesario seguir simplificando procesos, fortalecer las iniciativas de sostenibilidad y desarrollar la capacidad de adaptarse con rapidez a los cambios del mercado global.
Además, la competencia entre los puertos de la región es cada vez mayor, por lo que resulta fundamental impulsar proyectos de infraestructura terrestre que permitan aprovechar al máximo la posición estratégica del país, acelerar la digitalización de los procesos para hacerlos más ágiles y continuar invirtiendo en el desarrollo del talento humano.
En una operación portuaria, la mejora continua y la seguridad son pilares fundamentales para lograr una gestión eficiente y sostenible.
La mejora continua no es un proyecto con un principio y un fin; es una forma de trabajar. Siempre existe un proceso que optimizar, una oportunidad para ser más eficientes o una nueva forma de generar mayor valor para la operación y para nuestros clientes.
La seguridad, por su parte, va mucho más allá del cumplimiento de normas y procedimientos. Debe formar parte de nuestro ADN y convertirse en una verdadera cultura organizacional, donde todos comprendamos que es una responsabilidad compartida. Ese compromiso colectivo permite mitigar riesgos, reducir incidentes y mejorar la productividad.
En Honduras se han logrado avances importantes en materia de tecnología y modernización de procesos. Hoy contamos con más herramientas para hacer las operaciones más rápidas y eficientes; el desafío está en aprovecharlas al máximo.
Existe un gran potencial para seguir avanzando hacia procesos más integrados, la automatización de tareas operativas, una mejor planificación y una gestión más eficiente de los recursos.
En los próximos años imagino puertos más conectados, inteligentes y sostenibles. Para lograrlo, las organizaciones deberán seguir invirtiendo en infraestructura tecnológica, pero también en la capacitación de sus equipos. La tecnología evoluciona a gran velocidad, pero el verdadero motor de cualquier transformación continúa siendo el talento humano.
Las operaciones portuarias han sido históricamente un sector con una fuerte presencia masculina, especialmente en los puestos de liderazgo. A lo largo de mi carrera, uno de los principales desafíos fue demostrar, con trabajo y resultados, que estaba preparada para asumir nuevas responsabilidades. Aprendí que el liderazgo no depende del género, sino de la preparación, la capacidad para tomar decisiones, el compromiso y la habilidad para desarrollar procesos y equipos de alto desempeño.
Cada etapa representó una oportunidad para aprender, ganar experiencia y construir confianza. En ese camino encontré personas que apoyaron mi desarrollo profesional y también situaciones que exigieron perseverancia, resiliencia y la convicción de que el trabajo bien hecho siempre termina abriendo puertas.
Creo que el liderazgo femenino aporta una mirada diferente: más colaborativa, cercana y orientada a escuchar, fomentar el diálogo y construir consensos. No reemplaza otras formas de liderar; las complementa y las enriquece.
Me alegra ver que cada vez más mujeres eligen este camino y ocupan posiciones de liderazgo. Espero que, en algunos años, esto deje de ser una excepción y simplemente hablemos de liderazgo, sin necesidad de distinguir entre hombres y mujeres.
Creo que el mayor desafío será adaptarse a un entorno que cambia cada vez más rápido, logrando un equilibrio entre competitividad, sostenibilidad e innovación tecnológica.
El comercio internacional evoluciona constantemente y los puertos deberán responder con operaciones cada vez más eficientes, resilientes y sostenibles.
La sostenibilidad dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito indispensable. Reducir el impacto ambiental, optimizar el uso de los recursos y avanzar hacia operaciones más responsables serán aspectos fundamentales.
La innovación tecnológica continuará transformando la forma de operar. Sin embargo, el desafío más importante seguirá siendo el desarrollo del talento humano. Podemos contar con la mejor infraestructura y la tecnología más avanzada, pero, al final, son las personas quienes toman decisiones, resuelven problemas y hacen posible que la operación funcione todos los días.

