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La producción argentina de biodiesel alcanzó las 621.000 toneladas entre enero y julio de 2026, un 12% más que en igual período del año anterior aunque el tercer acumulado más bajo de los últimos diecisiete años, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El contraste con el arranque del régimen es marcado. En 2010, primer año de vigencia oficial del corte obligatorio previsto por la Ley 26.093, la producción había alcanzado casi el millón de toneladas. Quince años después, y pese a una tasa de corte más elevada, el volumen resulta un 37% menor, con una caída promedio del 3% anual.

Santa Fe vuelve a explicar el grueso de la producción, aunque en proporción decreciente: en lo que va de 2026 representó el 56% del total nacional, 15 puntos porcentuales menos que el promedio de la última década y el segundo registro más bajo desde la vigencia de la ley.
Le sigue la provincia de Buenos Aires, con el volumen elaborado más bajo en cuatro años, y La Pampa, con la producción más alta en siete. Completan la lista Entre Ríos y San Luis, ambas con máximos productivos, desde 2019 y 2020 respectivamente.

La elaboración de bioetanol marca una tendencia opuesta, con siete años consecutivos de incremento interanual en el acumulado hasta julio.
El maíz representó el 65% de la materia prima utilizada, lo que según la entidad constituye un récord de toneladas del cereal procesadas para la elaboración de energía en el país. Córdoba explica el 50% de la producción nacional, íntegramente a base de maíz, y Tucumán el 20%, con caña de azúcar como insumo exclusivo. El 30% restante se reparte entre Jujuy, Salta, San Luis y Santa Fe.
La industria opera bajo el marco de la Ley 27.640. La tasa de corte obligatoria actual es del 12% para bioetanol con nafta —con posibilidad de llegar voluntariamente al 15%— y del 7,5% para biodiesel con gasoil.
En bioetanol, prácticamente el 100% de las ventas en el mercado interno se explica por los cupos asignados por la Secretaría de Energía, y según el INDEC no se registraron exportaciones en lo que va del año.
En biodiesel, el 98,6% de las ventas internas corresponde al abastecimiento del corte obligatorio. La otra pata de la demanda, la exportación, viene en descenso: entre enero y julio se embarcaron apenas 89.000 toneladas, el menor registro desde que el país comenzó a producir el combustible, con España y Países Bajos como únicos destinos reportados.
La comparación histórica resulta elocuente. En 2018, a esta altura del año, se habían embarcado más de 1 millón de toneladas, que explicaban el 62% de la absorción de la producción argentina. Hoy las exportaciones traccionan apenas el 15% del consumo.
Según la BCR, hasta 2017 Estados Unidos fue el principal mercado del biodiesel argentino, con casi 1 Mt absorbidas hacia julio de aquel año. Tras la acusación de dumping de la coalición de productores norteamericanos y la imposición de aranceles, ese mercado desapareció. Europa se erigió entonces como principal destino, aunque con una demanda decreciente por el avance de otros oferentes y el aumento de la producción regional, principalmente a base de colza.

Mientras tanto, la producción global de biodiesel alcanzaría las 69,5 millones de toneladas en 2026, un récord histórico, con un ritmo de crecimiento promedio anual del 8% en la última década y media, según datos de Oil World citados por la entidad.
Estados Unidos, Brasil e Indonesia explicarían el 60% de esa producción. El país asiático alcanzó en julio una tasa de corte obligatorio del 50%, Brasil transita hacia el 16% con la meta del 20% para 2030, y en Estados Unidos el Programa de Combustibles Renovables prevé incrementar un 77% el uso de aceite de soja para biocombustibles en 2026 respecto de 2025. Sumando a la Unión Europea, el grupo concentraría el 81% de la producción mundial.
El aceite de palma y el aceite de soja son los insumos más utilizados y explicarían el 60% de la producción global, seguidos por la colza, el aceite de cocina usado y la grasa bovina.
Según Oil World, este año se procesarían casi 17 millones de toneladas de aceite de soja solo para biocombustibles, equivalente a unas 89 Mt de poroto. En Estados Unidos y Brasil, el crush necesario para abastecer esa demanda superaría las 30 Mt en cada país, mientras que en la Argentina alcanzaría las 5 Mt.