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La cosecha de maíz en La Pampa cerró agosto con un avance del 41% a nivel provincial, muy por debajo del 80% que suele alcanzarse en esta época del año, según el Informe Agronómico N° 858 de la Bolsa de Cereales de Córdoba, elaborado sobre un relevamiento del 24 al 30 de agosto.
De acuerdo con referentes de la zona consultados por la entidad, la traba inicial fue el secado, con un grano que no terminaba de bajar su humedad. Apenas mejoró ese frente se sumó la logística, con productores saliendo todos a cosechar al mismo tiempo y camiones difíciles de conseguir.
En varias zonas de Quemú Quemú, Maracó, Conhelo y Rancul los acopios se encontraban saturados, y conseguir transporte se convirtió en una dificultad en sí misma.

Con el avance de la cosecha, los rindes se confirmaron muy buenos a excelentes, con registros que en General Pico, Intendente Alvear y Realicó alcanzaron los 100 quintales por hectárea.
El maíz, único cultivo aún en pie, sostiene la mayor producción de la serie con 4,4 millones de toneladas, un millón por encima del promedio histórico, pese al recorte de superficie respecto de la estimación de julio. El rinde marcó el segundo promedio más alto desde la campaña 2018/19.

Respecto del maíz guacho, los técnicos reportaron presencia nula a baja en toda la zona relevada, por las heladas y bajas temperaturas del suelo, que retrasan la emergencia hasta octubre o noviembre.
A diferencia de Córdoba y Santiago del Estero, donde se registró mayor presencia de maíz voluntario y conteos de adultos de chicharrita, en La Pampa no se refirió riesgo de achaparramiento. Eso coincide con el Informe N° 49 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que no registró capturas de adultos en las trampas de la provincia.
Aun así, la entidad sostiene la recomendación de controlar la emergencia de maíces guachos para evitar que actúen como puente verde del vector de cara a la nueva campaña.
Con los valores de superficie final ya incorporados, la soja fue el cultivo que más se corrigió al alza, hasta 1,28 millones de toneladas, la tercera mejor producción de la serie.
El girasol se ajustó levemente a la baja, aunque sostuvo su récord de producción. El maní tuvo la corrección más marcada: con una superficie final por debajo de lo relevado en los meses previos, la producción cerró por debajo del ciclo anterior, aunque por encima del promedio histórico y con el mejor rinde promedio de la serie.
Según la primera estimación de superficie para la campaña estival 2026/27, la soja tendría el mayor incremento en intención de siembra, sostenida por el precio y por la lógica de rotación.
El sorgo también ganaría terreno, de la mano del interés creciente por el sorgo forrajero y de la mayor relevancia que tomaría este año la ganadería. El girasol avanzaría impulsado principalmente por su rentabilidad esperada, a lo que se suma el atractivo de cosecharse entre febrero y marzo, antes que el maíz, lo que adelanta la liberación del lote y el ingreso de dinero. Según los referentes consultados, otro factor que incentiva su siembra es la mejora en el rinde que sostuvo la oleaginosa durante las últimas tres campañas.
En el otro extremo, maíz y maní mostrarían un recorte de superficie, explicado sobre todo por rotación y rentabilidad relativa.
Las precipitaciones acumuladas durante agosto se ubicaron por encima del promedio histórico en la zona relevada, con registros de hasta 30 milímetros en las localidades más lluviosas.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional proyecta precipitaciones superiores a lo normal en la mayor parte de la provincia y temperaturas inferiores a lo normal. De sostenerse ese escenario, advierte la entidad, el clima más fresco y húmedo podría sumar un nuevo condicionante al ritmo de cosecha del maíz, que ya viene retrasado.


