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El INTA, la empresa argentina Gensus y la española Guadalsem evaluarán 12 variedades de algodón desarrolladas por el organismo para determinar su adaptación a las condiciones productivas de España. Los materiales con mejor desempeño podrían avanzar hacia su inscripción y eventual comercialización en el mercado europeo.
El acuerdo se concretó durante una recorrida por zonas algodoneras de Sevilla y Cádiz que encabezó el vicepresidente del INTA, Carlos Vera, junto con el investigador del INTA Sáenz Peña y especialista en mejoramiento genético de algodón, Mauricio Tcach, y el presidente de Gensus.

El mercado potencial que conforman España, Grecia y Turquía ronda las 800.000 hectáreas de algodón, una escala que amplía las oportunidades para las variedades convencionales desarrolladas en la Argentina.
Según el INTA, se trata de un mercado exigente, que demanda trazabilidad desde el origen y genética de algodón sin organismos genéticamente modificados. En ese punto resulta determinante el modo de obtención de los materiales argentinos.
"Esta línea de investigación dio origen a Arandú INTA BGRR IMIcott, presentada en 2026 como la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina", indicó Tcach.
Esa variedad se obtuvo mediante mutagénesis inducida y no por transgénesis, lo que adquiere especial relevancia al explorar las posibilidades de ingreso al mercado europeo.
La vinculación gana proyección además por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que mejora las condiciones de acceso y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de cumplir con normas de origen y requisitos técnicos.

La cooperación prevé también el intercambio de germoplasma. Además de evaluar materiales argentinos en España, Guadalsem enviará variedades propias para estudiar su comportamiento en ambientes productivos de la Argentina, lo que permitirá comparar materiales y generar información para orientar futuros desarrollos.
Sobre el cambio de esquema, Tcach explicó: "Históricamente, el INTA desarrollaba una tecnología y después la licenciaba. En este caso, participa de un proceso de mayor interacción con el sector privado, con evaluación conjunta de materiales, intercambio de germoplasma y perspectivas de cocreación".
El investigador subrayó la complementariedad entre los tres actores: el INTA desarrolla la genética, Guadalsem aporta su conocimiento de las condiciones productivas y del mercado europeo, y el socio privado argentino suma experiencia en la multiplicación y comercialización de variedades.
El presidente de Gensus, por su parte, señaló que "este esquema tripartito permite unir capacidades detrás de un objetivo común: generar condiciones para que los desarrollos del INTA encuentren nuevos mercados". Según explicó, la incorporación de un socio español suma conocimiento específico del sistema productivo y comercial europeo a la experiencia construida entre ambas instituciones.
La articulación entre el INTA y Gensus tiene una trayectoria de varios años y permitió avanzar en la llegada de genética argentina de algodón a otros mercados. En 2022, con la introducción de variedades del organismo en Paraguay, Europa ya aparecía como uno de los destinos hacia los cuales proyectar esa expansión.
Durante el viaje, la delegación recorrió Alcalá del Río y Lebrija, en Sevilla, además de Rota, en Cádiz, para conocer las condiciones de producción e identificar las demandas del mercado europeo de semillas.
La perspectiva incluye distintos desarrollos del programa de mejoramiento genético del INTA Sáenz Peña, entre ellos los materiales de fibra extralarga, orientados a las características de calidad que demanda la industria textil. El próximo paso será analizar el desempeño de las variedades enviadas a España e identificar aquellas con mejor adaptación.

