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Las condiciones del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) corresponden actualmente a una fase cálida o El Niño, según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). El organismo señala temperaturas del océano Pacífico ecuatorial por encima de lo normal, especialmente frente a la costa sudamericana, junto con un debilitamiento de los vientos alisios y valores negativos del Índice de Oscilación del Sur.
De acuerdo con los modelos dinámicos y estadísticos analizados por el SMN, existe una probabilidad del 100% de que la fase cálida continúe durante septiembre-octubre-noviembre de 2026, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
El escenario también es seguido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En su último boletín, el organismo indicó que el episodio se consolidó y prevé una intensificación hasta alcanzar una magnitud muy fuerte antes de llegar a su máxima intensidad hacia finales de 2026. Además, estimó una probabilidad prácticamente del 100% de que persista hasta febrero de 2027.
La evolución de las temperaturas del Pacífico también explica esta proyección. Según la OMM, el índice Niño 3.4 tuvo un registro de una anomalía promedio de +1,5 °C entre mayo y julio de 2026, que llegó a +2,0 °C en julio. Entre fines de julio y mediados de agosto, los valores semanales se ubicaron entre +2,2 °C y +2,6 °C por encima del promedio.

El Niño puede generar efectos sobre las condiciones meteorológicas a miles de kilómetros de su zona de origen. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que los episodios de fuerte intensidad pueden modificar las pautas de precipitación, temperatura y circulación atmosférica en distintas regiones, aunque sus efectos no son iguales en todos los territorios.
Para el período septiembre-noviembre de 2026, los pronósticos multimodelos de la OMM anticipan temperaturas superiores a lo normal en gran parte de las zonas terrestres y patrones de precipitación compatibles con la respuesta atmosférica que suele acompañar a un episodio fuerte en el Pacífico. El organismo aclara, no obstante, que los efectos regionales pueden verse reforzados, debilitados o modificados por otras condiciones oceánicas y atmosféricas.
En Argentina, el seguimiento de esas condiciones adquiere especial relevancia por la relación entre el clima y la evolución de las cuencas y sistemas fluviales. En ese marco, la Cuenca del Plata y el río Paraná forman parte de las variables que permiten analizar cómo el escenario climático puede trasladarse al ámbito de la navegación y de la actividad portuaria.

El río Paraná constituye uno de los cursos de agua de mayor interés para analizar la relación entre la variabilidad climática y el comportamiento hidrológico de la Cuenca del Plata.
Un estudio del Instituto Nacional del Agua (INA) publicado en 2025 analizó los eventos hidrológicos extremos registrados en el sistema Paraná-Paraguay y, en particular, trabajó con mayor detalle los eventos de la estación Corrientes desde 1905 hasta 2023.
El análisis identificó que las crecidas se enmarcan en períodos de El Niño, mientras que las bajantes se presentan durante períodos de La Niña, con ambos tipos de eventos registrados luego de varios meses bajo esas condiciones.
El antecedente permite dimensionar la relación histórica entre el fenómeno ENOS y la dinámica hidrológica del Paraná. Para el sistema portuario y de navegación interior, la evolución de los niveles y caudales del río constituye, por lo tanto, una variable relevante para el seguimiento durante los próximos meses.

La Agencia Federal de Emergencias (AFE) y el Servicio Meteorológico Nacional reforzaron su trabajo conjunto para el seguimiento del escenario y el intercambio de información vinculada a la prevención y el monitoreo. En ese marco, la AFE también presentó el trabajo de elaboración de informes sobre el fenómeno, realizado junto con el Instituto Nacional del Agua (INA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el SMN y equipos científico-técnicos.
En paralelo, Vialidad Nacional implementa tareas preventivas ante el escenario climático previsto. Las acciones incluyen trabajos sobre sistemas de drenaje, alcantarillas, cunetas, desagües y puentes, además del mantenimiento de sectores vulnerables de la red vial.
El seguimiento de las condiciones climáticas e hidrológicas continuará durante los próximos meses. Para el sistema portuario argentino, la evolución de los grandes ríos, y particularmente del Paraná, será una de las variables a observar a medida que avance el actual episodio climático.

