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La limitada disponibilidad de bodega restringe a alrededor de tres escalas mensuales el movimiento de contenedores al norte de Rosario, cuando el potencial de la región permitiría sostener unas ocho escalas de 280 contenedores cada una, según planteó Adolfo Escobar Damús, director de Transporte Fluvial y Puertos de la provincia de Corrientes.
De acuerdo con su análisis, esa brecha genera una preocupación concreta en la industria: sin frecuencia, previsibilidad y costos competitivos, la región pierde capacidad para atraer inversiones, industrializar y exportar.
Escobar Damús planteó que el desafío consiste en reducir costos logísticos y aumentar la oferta de transporte sin resignar el objetivo de recuperar una marina mercante argentina competitiva.
En ese marco, propuso discutir si una mayor integración con líneas de bandera de países del Mercosur podría ampliar la oferta disponible, aunque señaló que esa apertura debería ir acompañada de condiciones más simétricas para la bandera nacional. Como ejemplo de las asimetrías actuales, mencionó que el costo del bunker representa entre el 35% y el 45% del costo operativo de los remolcadores.

El planteo incluye además una revisión conceptual del cabotaje. Según sostuvo, si una carga sale de un puerto regional con destino final al exterior y el tramo fluvial constituye solamente la primera etapa del transporte oceánico, corresponde discutir si debe tratarse como un cabotaje autónomo.
Para el funcionario, repensar las reglas no implica abandonar la bandera argentina, sino atender las necesidades actuales de las economías regionales mientras se construyen políticas fiscales, laborales, financieras y navieras de largo plazo que permitan recuperar una marina mercante nacional.

