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La compañía Pampa Energía anunció la puesta en marcha de Fértil Pampa, un megaproyecto industrial que demandará una inversión de US$ 2.700 millones para la construcción de una planta de urea granulada en Ingeniero White, Bahía Blanca. La iniciativa, aprobada dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), busca utilizar el gas natural de Vaca Muerta como materia prima para agregarle valor y producir fertilizantes destinados al mercado interno y la exportación.
Según detalló el director ejecutivo de M&A y Nuevos Negocios de Pampa Energía, Martín Miliavsky, la planta tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea y prevé iniciar sus operaciones a finales de 2029. La compañía estima que el complejo aportará cerca de US$ 1.000 millones al año entre sustitución de importaciones y ventas al exterior.
Miliavsky remarcó que el proyecto concibe a la urea como gas natural transformado para potenciar los recursos hidrocarburíferos que el país posee para los próximos cien años. En paralelo, la firma avanza con un plan de US$ 1.500 millones en dos años para su yacimiento de crudo no convencional Rincón de Aranda, buscando duplicar su producción actual de 25.000 barriles diarios en un año.
En relación con el marco normativo, el ejecutivo enfatizó el rol estructural del RIGI para garantizar estabilidad fiscal en obras de larga maduración. Explicó que la planta requiere cuatro años de construcción y seis adicionales para amortizar el capital invertido, totalizando un horizonte de diez años que exige reglas previsibles.

Por su parte, el director de la consultora Economía & Energía, Nicolás Arceo, destacó la transformación del sector energético desde el inicio de la explotación no convencional, estimando que el superávit energético comercial podría alcanzar los US$ 11.000 millones en 2026 y una producción cercana al millón de barriles diarios de petróleo hacia fin de año.
No obstante, Arceo advirtió sobre la necesidad de continuar ampliando la infraestructura de transporte, señalando que la capacidad disponible para evacuar el crudo extraído de Vaca Muerta podría quedar saturada hacia finales de este año. Ambos especialistas coincidieron en que esquemas de incentivos como el RIGI resultan indispensables para concretar las obras requeridas e industrializar los recursos hidrocarburíferos en el mediano plazo.
Artículo adaptado a partir del informe periodístico de Sofía Diamante publicado en La Nación.

