En trigo, la superficie se recompuso mes a mes hasta los 6,95 millones de hectáreas, apenas un 3% por debajo del récord del ciclo anterior y la segunda mayor siembra nacional de los últimos diecisiete años. La producción proyectada asciende a 21 Mt.
Ese resultado revirtió un escenario adverso inicial. En mayo, con el precio de la urea escalando hasta los 1.000 US$/t por el conflicto en Medio Oriente, GEA-BCR proyectaba una caída de 500.000 hectáreas y un horizonte productivo de entre 18 y 19 Mt. La posterior baja del fertilizante —a entre 800 y 850 US$/t en junio y alrededor de 550 US$/t en julio—, junto con lluvias oportunas, revirtió buena parte de ese recorte.
En maíz, la intención de siembra se ubica en 10,6 millones de hectáreas, un 4% por debajo de las 11 millones implantadas en 2025/26, de las cuales 8,9 millones se destinarían a grano comercial. Con rindes tendenciales, la producción se proyecta preliminarmente en 67,5 Mt. Según el informe, las decisiones de siembra estuvieron dominadas por los costos, principalmente de combustibles, y por la presencia de chicharrita.
La contracara es una recuperación del área de soja. Tras varios ciclos de retroceso, la intención de siembra se estima en 16,7 millones de hectáreas, un 2% por encima de la campaña anterior. Con un rendimiento promedio de 29,1 qq/ha, el horizonte productivo se ubica en 47,8 Mt, un 7% menos que en el ciclo actual.
El girasol sostiene el salto de área del ciclo previo, con unos 3,2 millones de hectáreas y una producción proyectada de 7,0 Mt. La cebada se estima en 4,9 Mt, por debajo de las 5,5 Mt de la campaña anterior, y el sorgo en 2,1 Mt sobre unas 0,8 millones de hectáreas.