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Estados Unidos y la Argentina lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa conjunta destinada a fortalecer y modernizar la infraestructura que conecta el noroeste argentino y la cuenca energética de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales.
El anuncio se realizó el 23 de septiembre en Nueva York, al margen de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a cargo del subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, y el canciller argentino, Pablo Quirno.
Entre los cuatro sectores que abarca el acuerdo, el de transporte es el que define el alcance para la infraestructura logística. Según la declaración conjunta, ambos países buscan "identificar proyectos de infraestructura prioritarios para la rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos, con oportunidades para que empresas estadounidenses compitan en licitaciones o en calidad de subcontratistas".
El documento precisa además que las exportaciones de minerales, petróleo y gas aumentarán mediante inversiones estadounidenses y respaldadas por ese país "en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía, construidas sobre una base de tecnología confiable".
De acuerdo con la hoja informativa difundida por el Departamento de Estado, el corredor conectará las regiones argentinas ricas en recursos con los puertos interiores de la hidrovía y los puertos del Atlántico, con el objetivo de satisfacer la creciente demanda de los sectores energético y minero y, al mismo tiempo, reducir los cuellos de botella en el transporte y el suministro energético.

El capítulo energético contempla el desarrollo comercial de los recursos de Vaca Muerta mediante inversión, tecnología e instrumentos financieros estadounidenses, incluidos préstamos directos, garantías y productos de seguros para movilizar capital, equipos y proveedores de ese país.
El de minerales apunta a identificar oportunidades en el marco del Acuerdo Marco de Minerales Críticos entre ambos países, para respaldar la minería y el procesamiento de minerales críticos. Entre los recursos mencionados figuran el litio, el cobre, el petróleo y el gas.
El componente digital, por su parte, prevé apoyar el uso de tecnología confiable y colaborar en la seguridad de plataformas y equipos de inspección aduanera, en línea con el Artículo 3.2 del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre ambos países.
Según la declaración, Estados Unidos podrá aprovechar las herramientas de financiamiento, desarrollo y asistencia técnica de sus organismos: la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), el Banco de Exportación e Importación (EXIM) y la Agencia de Comercio y Desarrollo (USTDA), además del sector privado estadounidense.
La Argentina, por su parte, buscará continuar fortaleciendo su entorno legal y regulatorio y las protecciones a la inversión, con marcos "transparentes, predecibles y efectivos que rijan las concesiones de infraestructura".
De acuerdo con las coberturas de la hoja informativa, el esquema contempla un marco de hasta US$ 7.000 millones en herramientas de financiamiento con el EXIM hasta 2027, y una propuesta no vinculante de hasta US$ 6.000 millones para el proyecto Argentina LNG. Ninguna de esas cifras constituye un desembolso comprometido: operan como topes sujetos a la aprobación de cada proyecto.