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En el comando, en la sala de máquinas, en la navegación y en las diferentes funciones de operación, las mujeres ocupan los espacios de un buque que reúne innovación tecnológica y una tripulación formada exclusivamente por ellas. El Starnav Elektra, construido en Brasil por el Astillero Detroit, en Itajaí (SC), combina la actuación de profesionales en diferentes áreas con soluciones tecnológicas orientadas a la eficiencia energética y a la reducción del consumo de combustible.
Al frente de la embarcación está la comandante Isabela Teixeira Ponce de Leon. Para ella, el significado de tener una tripulación formada exclusivamente por mujeres radica precisamente en la cualificación de las profesionales que ocupan cada función. "Cada mujer a bordo conquistó su posición por medio de formación, cualificación, experiencia y competencia profesional. Por eso, veo este momento no como una excepción, sino como la demostración de que las mujeres pueden ocupar todas las funciones de una embarcación cuando existen oportunidades y profesionales debidamente preparadas para ejercerlas", afirma.
La experiencia del Elektra ocurre en un sector en el que la participación femenina aún es menor que la masculina. De acuerdo con la 2ª Encuesta sobre Equidad de Género en el Sector Acuático, de la Agência Nacional de Transportes Aquaviários (Antaq), las mujeres representaban el 17,8% de los empleos del sector en 2024, un avance de 0,5 puntos porcentuales en relación con 2022. El estudio señala que la participación femenina era del 10% en los cargos operativos, 15% en los de dirección y 25% en las posiciones de gerencia. En los cargos administrativos, ellas representaban el 40%.
En el Elektra, la embarcación reúne profesionales en funciones ligadas directamente a la operación y al comando, justamente entre los segmentos en que la participación femenina aún es menor.
La segunda oficial de náutica y piloto, Jéssica Gomes, participa en la planificación del viaje, la definición de rutas, la preparación de los equipos, los checklists y las operaciones de atraque y desatraque, además de actuar en procedimientos de seguridad y emergencia.
Para ella, la presencia femenina en diferentes funciones debe ser vista con naturalidad. "Debería ser algo normal tener la presencia de las mujeres en todos los sectores de trabajo. Nosotras somos competentes así como los hombres", destaca.
La presencia femenina es uno de los diferenciales del Elektra, pero la embarcación también representa un avance tecnológico para la construcción naval brasileña. Construido por el Astillero Detroit para Starnav Serviços Marítimos, el buque es la primera embarcación con propulsión híbrida construida en Brasil.
La embarcación es propiedad y operación de la empresa y armadora Starnav y está al servicio de Petrobras mediante un contrato de 12 años. El proyecto integra la Detroit Green Line, línea de productos desarrollada por el astillero con foco en eficiencia energética, reducción del consumo de combustible y de las emisiones ambientales.
El sistema híbrido combina la generación convencional de energía con el almacenamiento en baterías. Motores, sistemas eléctricos, propulsión y banco de baterías están integrados por medio de un sistema de gestión de energía, que permite adecuar el funcionamiento de los generadores a la demanda de la embarcación y utilizar la energía almacenada en determinadas condiciones de operación.
Según Juliano Zimmermann de Freitas, CFO del Astillero Detroit Brasil, el proyecto básico fue desarrollado por la ingeniería del propio astillero. La construcción contó con mano de obra, ingeniería y proveedores nacionales y alcanzó un contenido local estimado entre el 65% y el 70%. El proyecto también fue desarrollado con posibilidad de utilización de combustibles alternativos, como el HVO (Hydrotreated Vegetable Oil, en inglés), una opción renovable a los combustibles fósiles.
"La construcción del Starnav Elektra fue un proyecto de gran relevancia para Detroit Brasil y para la industria naval brasileña, una oportunidad única de desarrollo de conocimiento y tecnología", apunta.
Además de la propulsión híbrida, la embarcación reúne diferentes soluciones de eficiencia energética. La propuesta es integrar las tecnologías para reducir el consumo de energía necesario para la operación y, consecuentemente, los impactos ambientales.
La participación femenina en el proyecto no comenzó cuando el Elektra llegó al mar. Durante la construcción de la embarcación, un promedio de 58 mujeres participó directamente en diferentes etapas del proceso. Ellas estuvieron en áreas como ingeniería, planificación, calidad, suministros, seguridad, producción, administración y actividades de apoyo a la construcción.
De acuerdo con Juliano, la presencia femenina en la industria naval viene creciendo gradualmente y ya alcanza funciones técnicas, de ingeniería, producción, calidad y planificación.
Durante la segunda reunión del Foro Permanente para la Discusión de Políticas Públicas para los Trabajadores Acuáticos, realizada en 2025, la Confederação Nacional dos Trabalhadores em Transportes Aquaviários e Aéreos, na Pesca e nos Portos (Conttmaf) destacó el crecimiento de la participación femenina en el sector. Según la entidad, las primeras promociones con presencia de mujeres en el Centro de Instrução Almirante Braz de Aguiar (Ciaba) comenzaron en 1997. En 2025, ellas ya ocupaban el 35% de las plazas de esas promociones.
La experiencia del Elektra ocurre en un momento en que la participación femenina comienza a ganar más espacio en las discusiones sobre el futuro del sector acuático. En julio de 2026, la Antaq lanzó la Guía de Incentivo al Liderazgo Femenino: Navegando Juntas, publicación que reúne directrices para ampliar la participación de mujeres en posiciones de liderazgo y toma de decisiones en el sector acuático.
La Agencia también mantiene una investigación periódica sobre equidad de género, con el objetivo de acompañar la participación femenina en diferentes segmentos del sector acuático e identificar avances y desafíos.
En este escenario, la embarcación pone en práctica una realidad que aún es poco común, las mujeres ocupando, simultáneamente, diferentes funciones necesarias para la operación de una embarcación, incluyendo el comando y la navegación.
Para la comandante Isabela Teixeira Ponce de Leon, la expectativa es que la presencia femenina en diferentes funciones deje de ser algo excepcional. "Tal vez el mayor resultado de este momento sea llegar a un futuro en el que una mujer en el comando, en la máquina, en la cubierta o en cualquier otra función a bordo deje de ser algo excepcional y sea simplemente parte de la realidad de la Marina Mercante", resalta.
La embarcación reúne un equipo que ejerce diferentes funciones técnicas y operativas y, al mismo tiempo, incorpora tecnologías que representan un avance para la industria naval brasileña. La expectativa es que experiencias como esta contribuyan para que, en el futuro, la presencia femenina en el comando, en la navegación, en la máquina y en las demás áreas de la Marina Mercante forme cada vez más parte de la rutina del sector.

