Dragados, obras de infraestructura e iniciativas de planificación buscan preparar los complejos portuarios brasileños para recibir embarcaciones de mayor porte
Publicado el 06/11/2026 13:10
Dragados y obras de infraestructura amplían las condiciones de navegación y preparan los puertos brasileños para recibir buques de mayor porte. Foto: Divulgación/Portos e Navios
Uno de los conceptos importantes en este proceso es el calado, que corresponde a la distancia entre la línea de flotación y la parte más baja del casco de la embarcación. En la práctica, indica la profundidad mínima de agua necesaria para que el buque navegue con seguridad. Por ello, la profundidad de los canales de acceso debe ser compatible con el calado de las embarcaciones.
Cuando la profundidad disponible es insuficiente, puede ser necesario limitar la cantidad de carga transportada o esperar condiciones de marea más favorables. Para evitar estas restricciones, se pueden realizar dragados, que son la retirada de sedimentos acumulados en el fondo de ríos, canales y áreas portuarias, manteniendo o ampliando la profundidad disponible para la navegación.
Además de las obras de profundización, el mantenimiento de los canales de acceso exige un seguimiento continuo. En el Puerto de Paranaguá (PR), por ejemplo, la autoridad portuaria inició, en mayo de 2026, una campaña de dragado de mantenimiento en el canal de acceso, entre la entrada del canal y la dársena de maniobra de Antonina. El trabajo comienza con levantamientos que identifican la profundidad del canal y el volumen de sedimentos a remover.
Además de las intervenciones de mantenimiento, Paranaguá también fue el primer puerto público del país en tener su canal de acceso acuático concedido a la iniciativa privada. La subasta se realizó en octubre de 2025 y marcó el inicio de un nuevo modelo de gestión de la infraestructura de acceso a los puertos brasileños.
En las últimas décadas, los buques portacontenedores pasaron de aproximadamente 300 metros de eslora a embarcaciones de hasta 400 metros. Los modelos más recientes pueden transportar casi tres veces más contenedores que los utilizados a principios de los años 2000.
Modernización de la infraestructura
En 2025, los puertos brasileños movilizaron 1.400 millones de toneladas de carga, un volumen 6,1% superior al registrado el año anterior, según datos de la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos (Antaq). Para acompañar esta expansión, la planificación y las inversiones deben considerar diferentes aspectos de la infraestructura portuaria.
Además de la profundidad de los canales, es necesario evaluar la anchura de las áreas de navegación y las condiciones de los muelles de atraque, lugares donde las embarcaciones se posicionan para cargar o descargar mercancías. La operación también depende de la capacidad de los equipos y de la conexión con carreteras, ferrocarriles e hidrovías que conectan los puertos con las regiones de origen y destino de las cargas.
Un canal más profundo, por ejemplo, puede permitir la entrada de embarcaciones más grandes, pero el beneficio será limitado si la terminal no tiene capacidad para mover el volumen adicional de mercancías o si los accesos terrestres y acuáticos no pueden evacuar la carga.
El Puerto de Suape (PE) es un ejemplo de las inversiones en infraestructura para ampliar las condiciones de navegación. Tras el dragado del canal exterior, concluido en 2024, el puerto pasó a contar con una profundidad homologada de 20 metros en ese tramo. En enero de 2026, también se concluyeron las obras de dragado del canal interior, de la dársena de maniobra y de los muelles de graneles líquidos. La intervención recibió R$ 247 millones en inversiones, de los cuales R$ 100 millones fueron destinados por el MPor, a través del Novo PAC. Con la conclusión de los trabajos, la profundidad homologada alcanzó los 16,25 metros en el canal interior y los 18,39 metros en la dársena de maniobra y en los muelles.
En el Puerto de Río de Janeiro (RJ), la ampliación de la profundidad del canal de acceso permitió la operación de buques de hasta 366 metros de eslora. Con la intervención, la profundidad mínima pasó de 15 a 16,2 metros, permitiendo un calado operativo de 15,3 metros.
En el Puerto de Recife (PE), el MPor firmó, en enero de 2026, un contrato de dragado estimado en R$ 100 millones. La intervención prevé profundizar el acceso acuático a 12 metros, creando condiciones para la operación de buques de hasta 210 metros de eslora.
Planificación para el sector
La subasta del canal de acceso de Paranaguá abrió el camino para que otros puertos brasileños adopten el modelo de concesión. En Santa Catarina, el proyecto para el Puerto de Itajaí sigue en negociaciones para viabilizar la concesión. La propuesta prevé profundizar el canal y ampliar las condiciones de navegación, permitiendo la operación de embarcaciones de hasta 400 metros de eslora. También están en desarrollo proyectos para los canales de acceso a los puertos de Rio Grande (RS), Santos (SP) y puertos bajo gestión de la Companhia das Docas do Estado da Bahia (Codeba).
Además de las obras, el MPor trabaja en la identificación de las necesidades futuras de infraestructura y en la planificación de la capacidad de los puertos brasileños. Dos iniciativas de la Secretaría Nacional de Puertos (SNP) contribuyen a este trabajo.
La secretaría elabora el Plan Sectorial Portuario (PSPort) 2050, que busca orientar el desarrollo de los puertos brasileños en las próximas décadas. La propuesta considera la capacidad de las instalaciones, las necesidades de infraestructura y la integración con los demás medios de transporte, además de cuestiones relacionadas con la sostenibilidad y la adaptación a los cambios climáticos.
Otro instrumento en desarrollo es el Monitoreo de la Saturación Portuaria (MSP), iniciativa coordinada por la SNP para identificar, con antelación, posibles limitaciones de capacidad en los puertos, en las terminales de uso privado y en los accesos terrestres y acuáticos.



