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Los pescadores del sur de Francia llevaron a cabo el bloqueo del acceso a los puertos locales en protesta por los altos costes de la energía. La medida intensifica la presión sobre un Gobierno que se apresura a cerrar un presupuesto para 2027 centrado en la reducción del déficit, a las puertas de los comicios presidenciales del próximo año.
Esta acción se suma a la ola de protestas que sacude al país esta semana, tras las huelgas del martes 15 de septiembre en sectores que abarcan desde la energía hasta las fuerzas de seguridad, con reclamos centrados en los salarios y los combustibles.
Los pescadores bloquearon el Puerto de Niza y varias ciudades de menor tamaño el jueves 17, en una tercera jornada consecutiva de manifestaciones por el elevado coste del combustible a lo largo de la costa mediterránea.
El alcalde de Niza, Eric Ciotti, líder de una formación aliada con el partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), visitó recientemente el recinto portuario para ofrecer su apoyo. "Comprendo su indignación", afirmó.
Sometido a una creciente presión, el primer ministro Sébastien Lecornu amplió el miércoles 16 hasta finales de año las subvenciones de emergencia al combustible para los sectores agrícola, pesquero y de la construcción.
Por su parte, el presidente Emmanuel Macron convocó para el viernes 18 una reunión extraordinaria con los líderes de los partidos políticos para abordar la situación en Medio Oriente y Ucrania, así como sus repercusiones en los mercados energéticos.
La crisis de los precios de la energía complica la labor del Gobierno para ultimar el presupuesto de 2027, el cual debe presentar a finales de mes ante un Parlamento francés profundamente dividido.
Todo esto ocurre en medio de una ola de ventas en el mercado de bonos que ha elevado los costes de endeudamiento de Francia a su nivel más alto desde 2008.
El ministro de Economía, Roland Lescure, reconoció el pasado viernes que el impacto de la crisis en Oriente Medio impedirá alcanzar el objetivo de déficit fiscal para este año, por lo que el Ejecutivo intenta desesperadamente articular recortes de gasto que la oposición pueda aceptar.
Durante el jueves y el viernes, los ministros mantuvieron consultas con la mayoría de los partidos para elaborar un proyecto presupuestario con probabilidades de ser aprobado en la Cámara, donde los dos antecesores del primer ministro Sébastien Lecornu cayeron debido a los presupuestos anteriores.
Sin embargo, los legisladores socialistas han descartado brindarle su apoyo (como sí hicieron con los presupuestos de 2026), lo que podría dejar el futuro de las cuentas públicas de 2027 en manos de Agrupación Nacional (RN). Su líder, Marine Le Pen, se perfila como la favorita en las encuestas para las elecciones presidenciales a dos vueltas que se celebrarán entre abril y mayo del próximo año.
Le Pen declaró el miércoles que Agrupación Nacional (RN) -el partido con mayor representación en la Cámara Baja, aunque sin mayoría absoluta- votará en contra del presupuesto si se incluyen los planes sopesados para no revalorizar las pensiones conforme a la inflación a fin de ahorrar costes.
"En todo caso, existe una probabilidad muy alta de que vote en contra de los presupuestos, porque no estoy de acuerdo con ninguna de las políticas que realmente reflejan", afirmó en la cadena de televisión LCI.
No obstante, se abstuvo de descartar una posible abstención al señalar que primero examinará el proyecto de ley, y añadió que un presupuesto imperfecto es preferible a no tener ninguno.

