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El presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), Gerardo Landaluce, ha reclamado hoy en Bruselas que la competitividad de los puertos europeos se aborde conjuntamente desde la regulación y las infraestructuras. Durante su participación en la sesión del Corredor Mediterráneo de los Connecting Europe Days, ha defendido la necesidad de corregir los efectos del régimen europeo de comercio de derechos de emisión (ETS) sobre la competencia portuaria y completar las conexiones ferroviarias que permiten distribuir las mercancías hacia el interior de Europa.
La mesa redonda, moderada por el Coordinador del Corredor Mediterráneo, Mathieu Grosch, ha abordado la planificación de las inversiones en el mismo hasta 2034 y sus beneficios económicos, sociales y ambientales. En ella han participado representantes de España, Italia, Hungría, Eslovenia, el Puerto de Génova y la Región Sud francesa. En su turno, Landaluce ha advertido de que el ETS está constituyendo uno de los factores que influyen en las decisiones de las cadenas logísticas sobre la ubicación de sus tráficos y de nuevas inversiones. Ante el desarrollo de capacidad portuaria en terceros países, ha defendido que la revisión de la normativa debe contribuir a evitar el desplazamiento de esta actividad fuera de la Unión Europea y a preservar la competitividad de los puertos comunitarios.
El presidente de la APBA también ha abordado la situación ferroviaria del puerto del Estrecho subrayando que el esfuerzo inversor necesita el acompañamiento de conexiones terrestres adecuadas. En el caso de Algeciras, ha puesto de relieve el desequilibrio existente entre su elevada conectividad marítima y las limitaciones ferroviarias, considerando “imprescindible y urgente” completar la modernización del tramo doblemente prioritario Algeciras–Bobadilla, y el desarrollo de la autopista ferroviaria Algeciras–Zaragoza, con la perspectiva de dar continuidad a los flujos hacia Francia y Europa central.
En este contexto, ha presentado el Estrecho de Gibraltar como un activo estratégico para el conjunto de los corredores Atlántico y Mediterráneo, por su papel en las rutas marítimas internacionales y en los intercambios entre Europa y África. Ha insistido en que la planificación debe responder a las necesidades de las cadenas logísticas globales y a las oportunidades que ofrece el acercamiento de la producción a los mercados europeos, conocido como nearshoring.
La dimensión de estos flujos refuerza la necesidad de mejorar la intermodalidad. En 2025, las líneas marítimas Algeciras–Ceuta y Algeciras-Tánger Med transportaron conjuntamente más de medio millón de camiones. Landaluce ha defendido que ofrecer una alternativa ferroviaria competitiva permitiría trasladar parte de este tráfico de la carretera al tren, reducir la congestión y mejorar la seguridad vial y la sostenibilidad del transporte.
Durante el intercambio con el moderador, ha destacado la importancia de explicar los beneficios de las infraestructuras a la ciudadanía. A su juicio, una mejor conexión ferroviaria beneficia tanto a las empresas y a las cadenas de suministro como a los ciudadanos que comparten las carreteras con el transporte de mercancías. Por ello, ha defendido que la evaluación y la comunicación de los proyectos incorporen su aportación económica, social y ambiental, además de su dimensión financiera.
En su intervención final, el presidente de la APBA ha vuelto a pedir acelerar los proyectos y reforzar la coordinación y cooperación entre administraciones, especialmente en los trámites ambientales, concluyendo que los puertos del Corredor Mediterráneo y Atlántico necesitan una infraestructura ferroviaria fuerte y plenamente conectada para mantener su competitividad y aprovechar su capacidad de generar actividad económica.

