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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el aumento de los combates en Yemen y alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb corre el riesgo de desestabilizar aún más la ruta del mar Rojo, mientras que el Gobierno de Yemen instó al Consejo de Seguridad a tomar medidas más firmes contra el grupo hutí.
Durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, el secretario General Adjunto de la ONU, Khaled Khiari, declaró que los combates se han intensificado a lo largo de la costa occidental de Yemen a medida que los hutíes avanzan hacia el estrecho de Bab el-Mandeb y afirman haber capturado varias islas en el sur del mar Rojo.
Aunque el transporte marítimo comercial a través del mar Rojo parece no haberse visto afectado en gran medida hasta ahora, Khiari señaló que estos acontecimientos se suman a las preocupaciones del mercado en medio de las continuas interrupciones en el estrecho de Ormuz.
El secretario General añadió que el Gobierno de Yemen ha lanzado una contraofensiva tras los avances hutíes, con enfrentamientos reportados en varios frentes.
La escalada también ha causado graves daños a la población civil. Los responsables de asuntos humanitarios de la ONU estiman que al menos 125.000 personas se han visto desplazadas en todo Yemen desde principios de septiembre, mientras que la oficina de derechos humanos de la ONU ha registrado 40 víctimas civiles, entre ellas ocho muertos.
Asimismo, destacó las crecientes repercusiones regionales, incluidos los ataques hutíes contra Arabia Saudí y los bombardeos que presuntamente han dañado la infraestructura energética saudí. Hizo un llamamiento a todas las partes para que protejan a los civiles, cumplan con el derecho internacional humanitario y faciliten el acceso humanitario.
El representante de Yemen, Abdullah Ali Fadhel Al-Saadi, afirmó que la escalada hutí se ha convertido en una amenaza que trasciende las fronteras de Yemen, afectando a la seguridad regional, al suministro de energía y al comercio mundial.
Al-Saadi instó al Consejo a condenar los ataques hutíes, hacer cumplir las medidas existentes sobre el embargo de armas y apoyar al gobierno de Yemen para restablecer el control sobre su territorio, su línea costera, sus puertos y sus aguas territoriales.
También advirtió de que la inestabilidad en torno al estrecho de Bab el-Mandeb podría crear un entorno propicio para el tráfico de armas, drogas y personas, así como para la cooperación entre redes militantes y de delincuencia organizada.
Khiari hizo hincapié en la necesidad de actuar con moderación y de renovar el compromiso político liderado por la ONU, afirmando que la libertad de navegación en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb debe restablecerse y respetarse de conformidad con el derecho internacional.
Advirtió de que la interrupción prolongada del comercio marítimo podría elevar los costes a nivel mundial y amenazar los mercados energéticos, la seguridad alimentaria y las economías vulnerables, subrayando la urgente necesidad de evitar que el conflicto de Yemen siga extendiéndose hacia la seguridad regional e internacional.

