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El Mes de la Minería es una oportunidad para reconocer el aporte que esta industria para Antofagasta, además de reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos como región para seguir siendo competitivos en un escenario global en constante transformación.
Mark Bindhoff es gerente general de Antofagasta Terminal Internacional
Nuestra región goza una posición estratégica privilegiada. Contamos con una industria minera de clase mundial, experiencia logística, infraestructura portuaria consolidada, proveedores especializados y capital humano que, por décadas, han permitido conectar la producción del norte de Chile con distintos mercados internacionales.
Los puertos somos un eslabón de ese ecosistema. Solo durante 2025, Antofagasta Terminal Internacional transfirió cerca de 2,8 millones de toneladas de carga, respondiendo a los requerimientos de la minería metálica y no metálica -tanto nacional como de países vecinos- y de diversas industrias que exigen operaciones portuarias seguras, eficientes y confiables.
A su vez, la transición energética está reconfigurando las cadenas de suministro e introduciendo nuevos flujos e insumos logísticos. ejemplo concreto es el crecimiento de las soluciones de almacenamiento energético BESS. A la fecha, ATI ha descargado más de 1.500 unidades de este sistema, tecnología indispensable para el avance de las energías renovables.
En paralelo, Cochilco proyecta que la demanda mundial del litio alcanzará 1,56 millones de toneladas de carbonato de litio en 2026, un 16% más que el año anterior, algo para sumar dada la cercanía de la ciudad a las mayores reservas mundiales del "oro blanco", a lo que suma el dinamismo de precios del cobre y litio que vitalizan toda la industria, como también la reactivación de proyectos de capital.
El desarrollo del Corredor Bioceánico también abre oportunidades. La integración vial entre Brasil, Paraguay, Argentina y los puertos del norte de Chile consolidan a nuestro territorio como una puerta de entrada y salida para el comercio intrarregional, articulando una plataforma clave para la transferencia de nuevas cargas desde y hacia los mercados del Asia-Pacífico.
Frente a ese escenario, crecer no implica, únicamente, movilizar más carga, sino que supone ampliar capacidades para atender industrias diferentes, incorporar tecnología y responder con altos estándares de sostenibilidad y eficiencia.
El salto cualitativo de Antofagasta consiste en dejar de concebirse solo como un punto de salida etractiva para convertirse en un nodo logístico integral de intercambio para una zona productiva mucho más amplia, capaz de agregar valor a los bienes y servicios en tránsito. Este territorio es capaz de rentabilizar y dar escala a la infraestructura portuaria existente, como también dinamizar la economía local atrayendo nuevas industrias y servicios especializados.
En ATI conocemos ese rol. Desde 2003, como terminal multipropósito, hemos acompañado y adaptado al desarrollo productivo de Antofagasta. Hoy contamos con capacidades que pueden ponerse al servicio de una integración logística entregando soluciones sostenibles a la medida de las necesidades de nuestros clientes.
El desafío es conectar esas capacidades a través de un relato y trabajar con una mirada común: una región que no solo exporta sus recursos al mundo, sino que se consolida como una plataforma capaz de conectar al cono sur con los mercados globales y generar nuevas oportunidades de desarrollo para nuestra región.
Fuente: Portal Portuario

