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Emergent Cold LatAm aumentó 52% su capacidad de almacenamiento en su operación regional, incorporó 31 nuevos frigoríficos a su red y redujo 23% sus emisiones totales de gases de efecto invernadero en 2025.
La reducción de emisiones se produjo mientras la compañía ampliaba su infraestructura. Las emisiones totales pasaron de 51.809 a 39.759 toneladas de CO2 equivalente, mientras la participación de energías renovables en la matriz energética aumentó de 60% a 65%.
El mayor cambio se registró en el uso de energía solar, que pasó de 3,4 millones a 16,8 millones de kWh durante el período. En paralelo, la capacidad instalada de paneles solares aumentó 67%, hasta alcanzar 19,9 MW. El reporte vincula estas inversiones con una menor dependencia de fuentes no renovables y una reducción de los costos operativos.
"Para una compañía que opera infraestructura con una alta demanda de energía, la sostenibilidad implica asumir la responsabilidad de crecer reduciendo el impacto de nuestras operaciones. Estos resultados demuestran que es posible ampliar la infraestructura que necesita la industria alimentaria y, al mismo tiempo, avanzar en eficiencia energética, uso de energías renovables y reducción de emisiones. Ese es el estándar que queremos seguir elevando en Chile y América Latina", afirmó Moisés Ventocilla, director de Ingeniería de Emergent Cold LatAm.
En Chile, este proceso también se refleja en nuevas certificaciones para instalaciones de frío. Durante 2025, Emergent Cold LatAm obtuvo tres certificaciones EDGE Advanced en Santiago y Talcahuano, mientras que instalaciones chilenas también estuvieron entre las 11 que recibieron la clasificación Gold de la GCCA. Con nuevas certificaciones en México y Colombia, la compañía suma ahora 24 edificios con certificación EDGE o LEED, 11 de ellos con estándar cero carbono.
El proceso ya tenía un antecedente en Chile. En 2024, el almacén de San Pedro de la Paz obtuvo la certificación EDGE Zero Carbon y se convirtió en el primer almacén de alimentos a temperatura controlada del mundo en recibir este reconocimiento. En 2026, el frigorífico automatizado recientemente ampliado en Santiago también recibió esta importante certificación.
"La transformación de la infraestructura para alimentos ya comenzó. El reto ahora es que cada nueva inversión eleve el estándar: más eficiencia energética, mayor uso de fuentes renovables y menos emisiones. Chile tiene la oportunidad de seguir fortaleciendo su infraestructura para alimentos refrigerados y congelados bajo parámetros que ya están marcando el rumbo de la industria en América Latina y el mundo", concluyó Ventocilla.
Los resultados de 2025 también muestran diferencias entre las fuentes de emisiones. Las emisiones directas cayeron 53% y las asociadas al consumo de energía bajaron 7%, mientras las vinculadas a la cadena de valor aumentaron 35%, principalmente por la expansión de la operación regional.
En conjunto, las emisiones totales disminuyeron 23%. A partir de estos resultados, la compañía sostiene que el siguiente desafío es llevar esa eficiencia a la expansión de su infraestructura. En un país exportador de alimentos como Chile, una cadena de frío más eficiente puede convertirse también en una ventaja competitiva.

