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El Secretario General de la OMI, Arsenio Domínguez, exigió la liberación inmediata e incondicional de más de 90 tripulantes retenidos tras el secuestro del buque Seamull ocurrido el pasado 20 de agosto. Ante esta situación, la Organización Marítima Internacional instó a tomar medidas inmediatas contra la piratería en el golfo de Adén.
"Los retos relacionados con el transporte marítimo van en aumento debido al reciente incremento de los sucesos de piratería en el golfo de Adén. Con el último secuestro, ya son seis los buques retenidos por piratas y asaltantes armados en unas aguas que se están volviendo demasiado peligrosas para la gente de mar", dijo Domínguez
"Más de 90 marinos inocentes se encuentran actualmente retenidos, con sus vidas sometidas a una incertidumbre y una amenaza constantes, a menudo con acceso limitado a alimentos adecuados, agua potable, asistencia médica y otros servicios esenciales. Detrás de cada uno de ellos hay una familia que está pasando por una situación inimaginable, con muy poca información fiable sobre el bienestar de sus seres queridos", agregó.
"Exijo la liberación inmediata e incondicional de todas las personas que se encuentran cautivas. Ningún gente de mar debería sufrir violencia, intimidación o explotación por el mero hecho de desempeñar su trabajo y mantener en marcha el comercio mundial", enfatizó.
El alto funcionario de Naciones Unidas también remarcó que "el empeoramiento de la situación de la protección marítima en la región exige una atención urgente. Aunque la atención internacional se ha centrado en otras zonas donde la tensión es mayor, no podemos permitir que el resurgimiento de la piratería en el golfo de Adén y las aguas circundantes quede sin abordar. La seguridad y la protección de la gente de mar deben seguir siendo una prioridad mundial".
En ese sentido, Domínguez sostuvo que "hago un llamamiento a los Estados de pabellón y a los Estados ribereños para que se aseguren de que los buques que enarbolan su pabellón estén debidamente preparados para gestionar los riesgos de protección y de que las tripulaciones no se vean expuestas a peligros evitables. Esto incluye la implantación de las mejores prácticas de gestión del sector (BMP en materia de protección marítima) y las directrices pertinentes de la OMI, entre ellas la MSC.1/Circ.1601/Rev.2".
La OMI, a su vez, seguirá apoyando los esfuerzos regionales liderados por los Estados ribereños para hacer frente a este recrudecimiento de la piratería, a través de iniciativas como el Código de conducta de Djibouti y su Enmienda de Yeda.
Desde el organismo también se afirmó que la cooperación naval internacional sostenida sigue siendo esencial para proteger a la flota mercante y a la gente de mar que la integran. La comunidad internacional ya ha hecho frente con éxito a esta amenaza en otras ocasiones, y debe volver a hacerlo.

