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Por Sebastián Betancourt
31 Agosto, 2026
El Puerto de Arica se proyecta hacia una etapa decisiva marcada por la preparación de la próxima concesión del terminal marítimo y la consolidación de su rol estratégico en la Macrozona Andina.
Frente a un escenario desafiante, que abarca otros retos como la adaptación ante el incremento de marejadas o la absorción del crecimiento de las cargas, la Empresa Portuaria Arica (EPA) trabaja en la articulación de una hoja de ruta centrada en la resiliencia, la sostenibilidad y una gobernanza moderna de cara a los estándares actuales.
Desde una mirada integral a corto, mediano y largo plazo, el ahora presidente de la estatal , Pedro Jaramillo Valdés, -quien arribó en junio pasado- manifestó a PortalPortuario el rumbo que tomará su gestión para guiar al Puerto de Arica al siguiente nivel, potenciando su rol como un actor relevante y estratégico para los mercados que ven en el recinto portuario una puerta hacia el Pacífico.
¿Qué desafíos presenta el Puerto de Arica para continuar su progreso?
El Puerto de Arica presenta grandes desafíos tanto de corto como de mediano plazo. En este sentido, las estrategias de desarrollo de largo plazo están fuertemente enfocadas en el próximo proceso de licitación del frente de atraque. Por lo anterior, los desafíos de corto y mediano plazo son claves para asegurar la competitividad de nuestro terminal en las próximas décadas. Sabemos el puerto que tenemos, cuáles son sus fortalezas y debilidades, a lo que se suman más de veinte años de concesión, lo que nos ha aportado un gran aprendizaje y configurado el puerto que deseamos.
¿Cuáles son los principales objetivos en los que se enfocarán las estrategias de desarrollo del puerto?
Nuestros objetivos estratégicos para los próximos cinco años, en líneas generales, son cuatro: desarrollar un terminal portuario altamente competitivo con una gobernanza robusta que garantice un eficiente control del contrato de concesión, respeto de los compromisos internacionales y con un alto estándar de cumplimiento normativo y medioambiental.
Además, consolidar un modelo logístico eficiente, vale decir, que sea óptimo e integral en sintonía con un puerto multi propósito como el nuestro; potenciar la productividad a través de mejorar las capacidades, talentos y el desarrollo tecnológico de nuestros equipos de trabajo; el desarrollo armónico que cuide la relación ciudad – puerto, que favorezca la generación de oportunidades de crecimiento para la comunidad y que coloque a la ciudad de Arica en el centro del desarrollo de los eventuales corredores que nos conecten con el oeste brasileño.
¿Y mirando hacia el mediano plazo?
En el mediano plazo, nos interesa incentivar nuevas inversiones que incorporen mayor capacidad operativa en cuanto a zonas de respaldos para cargas, así como promover el desarrollo de nuevas zonas de actividad logística y extraportuarios para dar respuestas oportunas al crecimiento esperado de la carga vinculada a Bolivia, el sur del Perú y el Corredor Bioceánico Central que nos vincula con Rondonia, sin descuidar nuestras opciones frente al Corredor de Capricornio.
Junto con ello, buscaremos fortalecer la eficiencia logística, no solo por medio de mejor infraestructura, sino que además mediante modernización tecnológica y transformación digital. Nos interesa mejorar la integración entre el puerto y la infraestructura extraportuaria bajo altos estándares de sostenibilidad, seguridad y relación con la comunidad.
¿Qué implica ese proceso?
En términos concretos, esto significa avanzar en el cumplimiento de estándares internacionales de reporte como GRI, fortalecer la gobernanza ambiental, patrimonial y social en cada proyecto que desarrollamos, e incorporar criterios de adaptación al cambio climático en el diseño de nuestra infraestructura futura, de manera que el crecimiento del puerto sea compatible con el entorno y con la comunidad que nos rodea.
En definitiva, queremos avanzar para que el Puerto de Arica sea una plataforma logística moderna, confiable y preparada para los desafíos del comercio internacional del futuro.
¿Qué metas se han establecido a alcanzar a lo largo de su gestión al mando de EPA?
Avanzar a paso firme con las iniciativas factibles que compondrán la cartera de proyectos y estudios que serán soporte de desarrollo para los próximos años; mantener el ritmo creciente de transferencia de carga, para lo cual necesitamos un puerto con rendimientos, capacidades y alternativas logísticas para los clientes.
Asimismo, mantener e incentivar una gestión con cero impacto ambiental, tanto en la operación como en el desarrollo de cada proyecto que nos corresponda liderar, lo que se traduce en un control riguroso de nuestros compromisos ambientales, en el fortalecimiento de nuestros reportes de sostenibilidad con altos estándares y las exigencias de la CMF, y en avanzar hacia una gestión de residuos y de recursos más eficiente en toda nuestra cadena logística; y generar alianzas de desarrollo en armonía con la ciudad, participando activamente de las instancias público-privadas que conforman la Comunidad Logística Portuaria de Arica.
¿Cuáles son los principales retos que han detectado para abordarlos y mejorar la operación del Puerto de Arica?
Nuestro principal usuario lo compone el comercio exterior de Bolivia, por lo tanto, los desafíos, primero, son mantener un canal de comunicación expedito de gran nivel técnico en las decisiones operativas y estratégicas entre autoridades, entidades bolivianas actores en el puerto de Arica, así como sus organizaciones de transportes, cámaras de importadores y exportadores, entre otros. Un reto importante lo representa la capacidad del puerto.
Por una parte, el crecimiento tendencial que presentan las cargas genera desafíos relacionados con contar con suficientes áreas de respaldo de ahí nuestra visión de ir desarrollando Zonas de Actividad Logística fuera de los recintos portuarios que implica además generación de empleos. Por otra parte, se presenta el reto de mejorar las capacidades de los frentes de atraque. En este punto el foco está en las inversiones que deberán ser consideradas a partir de la próxima concesión y que tienen relación con mejorar las extensiones de sitios, aumentar calados y mejorar condiciones de desempeño de la dársena ante condiciones de marejadas.
¿De qué manera continúan trabajando en el desarrollo del Corredor Bioceánico?
El objetivo es que el Puerto de Arica continúe posicionándose como una puerta estratégica de acceso al Pacífico para la carga de Bolivia, el sur del Perú y los estados del centro-oeste de Brasil, contribuyendo al desarrollo económico regional y a una integración sudamericana más eficiente y sostenible. Esto implica que nuestra labor es seguir generando instancias de conversaciones y cercanías con los principales actores de carga de la zona oeste de Brasil y aportar para que la logística de Bolivia sea una potencia que agregue valor a toda esta red de comercio exterior, a través del desarrollo, por ejemplo, de Puertos Secos que provean de servicios a la carga y al transporte boliviano y eventualmente el brasileño.
La implementación de ese nuevo eje logístico, ¿Qué oportunidades ofrece para el Puerto de Arica?
De cumplirse con el mapa logístico anterior, las oportunidades de crecimiento no solo serán históricas para el Puerto de Arica, porque nos permite consolidar nuestro rol como puerta de entrada y salida al Pacífico para la Macrozona Andina, sino que también para los países vecinos que se verán favorecidos económicamente en varios aspectos.
La diversificación de los servicios logísticos es clave, dado que abre espacio para desarrollar actividades de almacenamiento, consolidación y desconsolidación de carga, distribución regional, servicios extraportuarios y soluciones logísticas de valor agregado.
Las dos variables anteriores traen consigo una mayor atracción de inversión pública y privada, esto porque el fortalecimiento del corredor impulsa inversiones en infraestructura portuaria, zonas logísticas, conectividad vial y tecnológica, aumentando la competitividad del sistema portuario de Arica.
¿Ven beneficios en esto?
Sin duda, existen múltiples beneficios, pero podemos destacar que a través de Arica podremos llegar a los mercados asiáticos con un mayor volumen de carga y en menor tiempo, tanto de Bolivia como el sur del Perú y los estados del centro-oeste de Brasil, especialmente en cargas de exportación agrícola, minera e industrial.
Y, a nivel regional, el corredor impacta directamente en el empleo, generando oportunidades para transportistas, operadores logísticos, agencias de aduana, servicios de apoyo y pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio exterior, fortaleciendo el desarrollo económico de Arica y Parinacota.
Desde la mirada del directorio, ¿Cuál es la posición o rol que hoy tiene el Puerto de Arica para la zona norte de Chile, el sur del Perú y Bolivia?
Los resultados operativos acumulados a junio reflejan la capacidad de adaptación y resiliencia de la comunidad portuaria de Arica. A pesar de enfrentar un escenario especialmente complejo, marcado por 52 días de bloqueos en Bolivia y un récord de 892 horas de cierre de puerto por marejadas, logramos mantener la continuidad operacional y registrar un crecimiento del 6% en la transferencia de carga y un aumento del 18% en el movimiento de TEU.
Estas cifras demuestran el compromiso coordinado de Empresa Portuaria Arica, Terminal Puerto Arica, los operadores logísticos y los servicios públicos, y reafirman nuestro rol estratégico como principal plataforma logística para el comercio exterior boliviano y para el desarrollo de la Macrozona Andina. Estoy convencido que este es el gran valor del Puerto de Arica, sumado a su posición geográfica privilegiada en el Corredor Central, nos permite afianzar un liderazgo que se irá consolidando a medida que avancemos en mejores obras de infraestructura.
En particular, el problema de las marejadas ¿Cómo lo están enfrentando?
Precisamente, ese récord de horas de cierre por marejadas nos deja una lección clara: la variabilidad climática ya es parte de nuestra operación diaria y, por eso, estamos incorporando criterios de adaptación al cambio climático en el diseño de las futuras obras del frente de atraque, de manera de ganar en resiliencia sin perder continuidad operacional.
¿Cómo compite o qué ventajas puede ofrecer el Puerto de Arica ante los terminales marítimos peruanos cercanos para ser atractivo como puerta de entrada y salida de cargas?
El Puerto de Arica tiene una ventaja importante frente a otros terminales cercanos: conocemos muy bien las necesidades de la carga boliviana y del sur del Perú, porque llevamos décadas trabajando con esos mercados.
Nuestras principales ventajas se relacionan con nuestra ubicación geográfica en la Macrorregión Andina y la conectividad terrestre directa hacia Bolivia y Perú, más el apoyo logístico que significa la Zeap y recintos extraportuarios emergentes que contribuyen a mejores y más alternativas eficientes para la carga y el transporte.
Arica es uno de los pocos puertos multipropósito de la zona, por lo que, siendo una condición compleja, la experiencia técnica adquirida y la constante innovación que viene de hace 60 años lo sitúa en un puerto preferido. Más que competir en tarifas, buscamos ser una alternativa confiable, ágil y especializada, con una red de servicios y coordinación operativa que facilite tanto la entrada como la salida de mercancías hacia los mercados de Asia, Estados Unidos y Europa.
Considerando la importancia estratégica del Puerto de Arica para el mercado boliviano y viceversa, ¿Cómo se fortalecerán las relaciones con el país vecino para eficientizar el tránsito de sus exportaciones e importaciones?
La relación de Arica con Bolivia es histórica y complementaria, por lo tanto, seguir fortaleciéndola permite seguir avanzando en el posicionamiento de nuestro terminal. La clave es seguir trabajando con las autoridades bolivianas y chilenas para optimizar los procesos logísticos, por un lado, mientras que, por el otro, es esencial continuar con el trabajo con los gremios, con las cámaras, conocer sus opiniones, cuáles son sus necesidades en términos de la cadena operacional y cómo seguimos siendo una buena oferta.
El sostener diálogos permanentes, el contar cómo avanzamos como puerto, la incorporación de nueva tecnología y cómo pensamos el terminal del futuro, también son temas esenciales para quienes toman las decisiones por dónde movilizar su carga. Este trabajo en muchas ocasiones lo hacemos en forma coordinada con TPA, porque finalmente el rol que ambos cumplimos se traduce en cómo opera el puerto de Arica y cómo responde a las necesidades logísticas de Bolivia.
¿Con qué acciones específicas afianzarán esa relación?
La relación la vamos a seguir profundizando con nuestra participación en seminarios, encuentros, reuniones y en reuniones de trabajo con las autoridades bolivianas que son nuestra contraparte en generar desarrollo portuario como ASP-B, con quien hemos logrado importantes avances en beneficio del comercio exterior de Bolivia.
En el ámbito de los cruceros y el turismo, ¿Cómo se trabajará desde el directorio de EPA para impulsar este segmento?
La industria de cruceros es importante para Arica, porque potencia la generación de empleos en el sector turístico y genera ingresos especialmente para las pymes regionales. Cada temporada permite mostrar y lucir la oferta turística de la ciudad. El trabajo seguirá enfocado en fortalecer la coordinación con el Gobierno Regional, Sernatur, la Municipalidad de Arica, operadores turísticos y la Corporación de Puertos del Cono Sur, con el objetivo de posicionar a Arica como una escala atractiva dentro de las rutas del Pacífico Sur. Mientras más cruceros recalen, mayor y mejor es el impacto para la región.
En este punto es importante señalar que aún existen oportunidades de mejora en cuanto a la oferta turística de la región, un tema en que como EPA estamos comprometidos. Arica tiene muchos atractivos turísticos que nos posicionan en la industria de cruceros, de ahí que queremos seguir aportando a la difusión de ellos. Esto también nos exige trabajar de la mano con los distintos actores para que el crecimiento de esta industria sea ordenado y sostenible, cuidando el borde costero y la capacidad de la ciudad de recibir a los visitantes sin afectar la calidad de vida de los ariqueños.
