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Una nueva carga de mineral de hierro llegó al Puerto de Formosa con destino a la planta biosiderúrgica provincial, en lo que las autoridades presentaron como un avance para el desarrollo de ese proyecto industrial.
El cargamento provino de Corumbá, en Brasil, y llegó mediante transporte fluvial a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Según se informó, la utilización de esa vía constituye una alternativa logística eficiente y de menor impacto ambiental frente a otros medios de transporte para el traslado de grandes volúmenes de carga.
La descarga se llevó adelante el jueves 17 de septiembre en el Puerto de Formosa, desde donde el mineral será trasladado hasta la planta para continuar con el proceso productivo.

El mineral de hierro será utilizado para la producción de arrabio verde, un producto básico de la industria siderúrgica que se obtiene mediante un proceso de transformación a altas temperaturas.
A diferencia del arrabio convencional, que emplea carbón de origen fósil como reductor, el proceso previsto en Formosa se abastecerá de biomasa. En ese esquema tendrán un papel central los polos carboníferos ubicados en Matacos, Pozo del Tigre, Subteniente Perín y otras localidades de la provincia, donde funcionarán alrededor de 400 hornos industriales destinados a abastecer la demanda de biomasa necesaria para el proceso.

Uno de los principales impactos proyectados por la puesta en marcha de la planta es la generación de más de 3.300 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos.
Según se informó, la cadena productiva involucrará a productores rurales, trabajadores forestales, transportistas y operadores industriales, con oportunidades laborales en distintos puntos del territorio provincial.
El proyecto apunta a fortalecer la actividad industrial y forestoindustrial, generar valor agregado en origen y promover el aprovechamiento de los recursos naturales de la provincia, mediante un trabajo articulado entre los sectores público y privado que integra infraestructura, inversión, producción y logística.
En paralelo con la operación, y durante las jornadas previas, el puerto desarrolló actividades orientadas a fortalecer las condiciones de seguridad y la capacidad de respuesta ante contingencias.
Las acciones incluyeron una capacitación del personal, una auditoría de los procedimientos y un simulacro de pérdida de combustible, en el marco del Plan de Emergencia para Puertos y del Plan Nacional de Contingencias (PLANACON). Para el ejercicio se utilizó una embarcación de respuesta rápida y dos unidades móviles terrestres, con la participación de la Prefectura Naval Argentina en la instancia de auditoría.

