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Las restricciones que el Canal de Panamá ha desplegado durante las últimas semanas ante una menor disponibilidad de agua comienzan a trasladar sus efectos hacia la operación de las líneas navieras. Hapag-Lloyd advirtió que la reducción de la capacidad diaria de tránsito, las limitaciones de calado y una menor disponibilidad de espacios están dificultando la planeación de los servicios, elevando costos y generando retrasos en distintas rutas comerciales.
La naviera alemana señaló a través de un comunicado dirigido a sus clientes que las condiciones operativas de la vía interoceánica representan actualmente un desafío para el transporte marítimo global, después de que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) profundizara las medidas destinadas a conservar agua dulce y mantener la seguridad de las operaciones ante la reducción de los aportes hídricos y los efectos asociados con El Niño.
El escenario ha evolucionado rápidamente. A las modificaciones de calado anunciadas previamente por la ACP se sumó una reducción de los espacios disponibles para transitar por las esclusas. Desde el 3 de septiembre, los cupos diarios en las esclusas neopanamax se ajustaron a nueve y los correspondientes a las panamax a 25, mientras que a partir de este 15 de septiembre estos últimos disminuyen a 23.
Para Hapag-Lloyd, esta menor capacidad está haciendo más difícil asegurar espacios de tránsito, al tiempo que las restricciones de calado limitan la cantidad de carga que determinados buques pueden transportar. Ambos factores introducen presión sobre la planeación de los servicios que utilizan Panamá como enlace entre los océanos Atlántico y Pacífico.
La afectación también comienza a reflejarse en los costos. La naviera identifica las subastas para obtener prioridad de tránsito, los recargos y la necesidad de considerar rutas alternativas entre los factores que están incrementando los gastos operativos de la industria. Hapag-Lloyd había anunciado previamente un Panama Canal Surcharge de 130 dólares por TEU (contenedor de 20 pies) para determinados tráficos entre el Lejano Oriente y Norteamérica vía Panamá, aplicable a partir de las salidas del 15 de agosto.
A ello se agregan los cuellos de botella que, de acuerdo con la compañía, están provocando retrasos significativos en diferentes rutas comerciales. La disponibilidad limitada de espacios también reduce el margen de las navieras para modificar itinerarios o redirigir embarcaciones con rapidez, una variable relevante en redes donde recuperar días perdidos puede requerir ajustes posteriores en escalas y rotaciones.
La situación marca un cambio frente a los primeros ajustes anunciados por la ACP durante el verano. Entonces, la estrategia se concentraba principalmente en reducir gradualmente el calado de los buques neopanamax sin modificar el número de tránsitos diarios. Sin embargo, las precipitaciones inferiores a las previstas en la cuenca obligaron posteriormente a incorporar restricciones de capacidad y cambios en los mecanismos de asignación de espacios.
La autoridad canalera también modificó el calendario de las restricciones de calado. El límite de 48 pies (14.63 metros), originalmente previsto para entrar en vigor el 26 de agosto, fue aplazado al 2 de septiembre, mientras que la reducción posterior a 47.5 pies (14.48 metros), inicialmente programada para el 3 de septiembre, se trasladó al 1 de octubre, conforme evolucionaron los niveles del lago Gatún y las previsiones meteorológicas.
Paralelamente, el Canal ha introducido cambios temporales en su Sistema de Reservas para distribuir la capacidad disponible entre diferentes segmentos del transporte marítimo. Entre las modificaciones se encuentra una oferta semanal de 63 cupos para embarcaciones neopanamax y una distribución mínima para portacontenedores, buques de GNL y GLP, portavehículos, graneleros y otros segmentos.
Para los portacontenedores, la ACP estableció al menos cinco espacios por fecha de reserva, cuya asignación considera la capacidad de las embarcaciones. El mecanismo busca aprovechar la capacidad disponible y, al mismo tiempo, administrar el consumo de agua mientras persista el déficit hídrico de la cuenca.
Frente a este escenario, Hapag-Lloyd mantiene comunicación con la ACP y sus socios locales para identificar las mejores oportunidades de tránsito, además de implementar acciones que permitan recuperar itinerarios cuando existan afectaciones. La compañía también analiza de manera continua posibles rutas alternativas y ajustes en su red para reducir los retrasos y mantener el flujo de las mercancías.
La naviera ha señalado además que busca aprovechar capacidad disponible en las esclusas antiguas para mover más embarcaciones y reducir la presión sobre sus servicios. Aunque rodear Sudamérica aparece entre las alternativas posibles ante un escenario de mayores restricciones, por ahora la compañía no ha recurrido a esa opción.
La evolución de las medidas vuelve así a colocar al agua como una variable directamente vinculada con la confiabilidad logística del Canal. Lo que comenzó con ajustes preventivos al calado ha escalado hacia restricciones sobre la cantidad de tránsitos y modificaciones al sistema de reservaciones, mientras las navieras comienzan a trasladar esas condiciones hacia sus decisiones de carga, costos, itinerarios y configuración de redes.

