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La cadena agropecuaria argentina experimentó una marcada aceleración en sus niveles de actividad durante el mes de mayo. Según el último reporte emitido por la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) registró un incremento mensual desestacionalizado del 1,4%, una recuperación que ubica al indicador general apenas un 0,2% por debajo del máximo registro histórico alcanzado en febrero.
En la perspectiva interanual, el índice consolidó un sólido desempeño al marcar una suba del 8,8% con relación a igual mes del año anterior. La reactivación estuvo concentrada en el bloque primario, donde cinco de las doce series que integran el índice general marcaron variaciones positivas, contrarrestando la dinámica contractiva que exhibieron las siete ramas restantes.

El principal motor de la recuperación provino del subíndice IACA-Cultivos, el cual evidenció un avance mensual del 2,6% y un salto interanual del 10,5% en el marco de una campaña agrícola 2025/26 calificada como histórica. Esta aceleración primaria se explicó por las condiciones meteorológicas favorables de mayo, que tras un mes de abril muy lluvioso que había paralizado los trabajos por falta de piso, permitieron avanzar de manera febril en la recolección de soja. Los productores lograron cubrir el 75% de la superficie total cosechable en el mes, la mayor proporción para un mayo de toda la serie estadística, al tiempo que se registraron avances de 33 puntos porcentuales en sorgo y 16 puntos porcentuales en maíz, dando por concluida la campaña de girasol. En paralelo, las sembradoras iniciaron la campaña fina 2026/27 con progresos del 23% en el área de trigo y del 18% en cebada.
El dinamismo del campo impactó de forma directa en las plantas de molienda y procesamiento de la agroindustria, un sector que anotó una mejora mensual del 0,2% tras haber acumulado caídas en seis de los siete meses previos. De acuerdo con el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la mayor disponibilidad de materia prima elevó el crushing de soja un 2% respecto a abril, estimándose una suba del 1,6% en la elaboración de biodiésel. La molienda de cebada avanzó por séptimo mes consecutivo con un alza del 1,2% mensual, en tanto que el procesamiento de girasol anotó una leve baja del 0,2%, aunque conservando los niveles más elevados para dicho cultivo desde el año 2000.

En el segmento ganadero, la faena bovina mostró una leve recuperación del 0,2% mensual, quebrando una racha de nueve meses de caídas consecutivas debido a una abundante oferta de hacienda que había sumado kilos en los campos. En materia de precios, el aumento de la oferta y un mercado interno sobreabastecido provocaron una corrección real a la baja del 3,2% en la cotización del novillo en el mercado agroganadero, marcando el tercer mes de caída real tras el récord histórico de febrero. A pesar de esta corrección, los precios ganaderos se mantuvieron un 13% real por encima del año anterior. Por su parte, la actividad porcina bajó un 0,7% y la aviar retrocedió un 0,5% mensual.
El sector lácteo experimentó una baja mensual desestacionalizada del 0,7% en su nivel de producción, aunque el volumen total de ordeñe alcanzó los 916 millones de litros en mayo, lo que implica una suba interanual del 2% y del 5% frente al promedio histórico del mes. En los primeros cinco meses del año se acumuló una producción de 4.411 millones de litros, la tercera marca más alta desde 1983, superada solo por los registros de 2012 y 2015. El precio pagado al productor promedió los 0,36 dólares por litro, anotando su quinto mes de suba nominal consecutiva a nivel local, en contraste con el índice global de lácteos de la FAO que retrocedió un 0,5% mensual hasta su mínimo en dos años y medio.
El eslabón de la agroexportación mostró un comportamiento dispar según el indicador bajo análisis. El subíndice medido en dólares constantes registró una caída del 3% mensual desestacionalizada, arrastrado por el rezago de valor en los complejos de soja, trigo, cebada, avícola y porcino frente al promedio de los últimos cinco años. No obstante, al evaluar el desempeño por cantidades físicas, mayo se consolidó como el mejor mes histórico para los volúmenes despachados de los complejos de girasol y lácteos, y figuró como el segundo mejor mayo para las exportaciones de maíz, apalancando un crecimiento interanual general del 15,3% en el volumen de las agroexportaciones argentinas.


