• 3 min de lectura
• 3 min de lectura

Un informe elaborado por la prestigiosa consultora S&P Global, titulado Fueling Agriculture, Biofuels as the Catalyst (Los biocombustibles como catalizador para impulsar la agricultura) y publicado por Infocampo, arrójo luz sobre el futuro del sector agroindustrial global. El documento, analizado detalladamente por el especialista en mercados agroindustriales Javier Preciado Patiño, demuestra que la producción de granos supera de manera sostenida el crecimiento de la demanda, un escenario estructural que se proyecta al menos hasta el año 2050.
Este panorama deja atrás los históricos debates de las reuniones a campo, donde se repetía que el crecimiento poblacional y la escasez de tierras obligarían a un incremento exponencial de la productividad alimentaria. En paralelo, también quedó neutralizada la antigua y falsa dicotomía planteada por sectores ambientalistas que enfrentaba la producción de alimentos con la de energía, apuntando directamente contra el etanol de maíz y el biodiésel de aceite vegetal. Hoy en día, gracias al volumen de excedentes que remarcan los especialistas, estas discusiones han desaparecido de la agenda productiva global.
El análisis difundido por Infocampo expone tres realidades demográficas y de consumo que cambian drásticamente las reglas del juego para la agricultura tradicional en las próximas décadas. En primer lugar, el crecimiento demográfico global se está desacelerando de manera significativa, pasando de una tasa del 1,4% anual registrada en el año 2000 a una proyección de apenas el 0,4% anual para el 2050. Esta caída en la tasa de fertilidad es particularmente aguda en las regiones de altos ingresos que ya se encuentran en una fase de pérdida de población neta, como ocurre en la Unión Europea, China, Japón e incluso en los Estados Unidos.
En segundo término, a la par de este freno demográfico puesto de manifiesto en los datos analizados por Javier Preciado Patiño, se prevé un estancamiento casi total en el aumento del consumo de carne per cápita a nivel global, un indicador que durante la década de los noventa solía motorizar con gran fuerza la demanda de granos para forraje.
Frente a un mercado alimentario tradicional cuyo crecimiento se debilita, la masificación de las energías renovables de origen agrícola se consolida como el motor indispensable para absorber los excedentes de granos y sostener la rentabilidad del productor.
Mientras las principales potencias agrícolas aceleran la utilización de sus cosechas en los tanques de combustible, en el ámbito local argentino la discusión gana terreno legislativo. Actualmente, existe una creciente presión sectorial para que el proyecto de ley que se debate en el Senado de la Nación eleve de forma definitiva el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil al 15%, superando el umbral del 10% propuesto inicialmente, con el objetivo de consolidar el desarrollo de la cadena agroindustrial local.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Infocampo | Javier Preciado Patiño

