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Las decisiones de los productores de la región pampeana sur comenzaron a asimilar un importante alivio en su estructura de costos directos. De acuerdo con el Reporte Agrícola Quincenal editado por la Dirección de Estudios Agronómicos de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca (BCP), la relación insumo-producto para el cultivo de trigo experimentó una mejora sustancial debido a una drástica reducción en la cotización de los principales fertilizantes nitrogenados en los mercados locales.
El documento de la entidad bahiense precisó que el precio de la urea, que promediaba unos 950 dólares por tonelada durante el pasado mes de mayo, se desplomó hasta alcanzar los 540 dólares por tonelada en el transcurso de junio. Esta merma en las cotizaciones internacionales y domésticas modificó de forma favorable los márgenes de rentabilidad que venían condicionados por costos iniciales elevados, abriendo la posibilidad de que los productores incrementen los niveles tecnológicos y las dosis de fertilización previstos en las planificaciones originales de la campaña fina.

A pesar de las mejores condiciones económicas para encarar las inversiones en nutrición vegetal, el avance físico de las sembradoras se mantiene por debajo de los promedios históricos para esta época del año debido a causales ambientales y logísticos:
La implantación de la cosecha fina (trigo y cebada) se ubica en torno al 35% del área total proyectada para la zona de influencia de la BCP. La dinámica de las labores se presenta fragmentada según las geografías internas debido a la persistencia de excesos de humedad edáfica e interrupciones meteorológicas. En la zona norte, el progreso se ve ralentizado porque las máquinas sembradoras deben esperar la liberación de lotes de soja y maíz de fechas tardías que aún están pendientes de cosecha, sumado a problemas de tránsito vial en los campos.
Por su parte, el centro-este bonaerense registra las mayores demoras operativas a raíz de precipitaciones recurrentes y elevados perfiles saturados de agua, lo que genera interrupciones mecánicas continuas. En contraposición, las subregiones del centro-oeste y sur lograron capitalizar ventanas estacionales de buen tiempo para sostener un ritmo de siembra mucho más fluido y eficiente.
El informe técnico de la BCP puntualiza además que la recolección de soja avanzó a ritmo lento en la quincena dada la alta humedad ambiente, neblinas y frecuentes lloviznas que afectaron principalmente al este del área de estudio, dejando proporciones importantes de soja de segunda en el campo.
En la zona norte los trabajos de trilla ya se dan por concluidos, consolidando un rendimiento promedio excepcional de 3.700 kg/ha, cifra que se posiciona un 19% por encima de la media de las últimas ocho campañas. En el sur de la región —área que aporta históricamente la menor superficie relativa del cultivo— las cosechadoras ya superaron el 80% de avance, arrojando rindes de 1.900 kg/ha, lo que representa una ganancia del 23% sobre los registros históricos zonales. La mayor complejidad se mantiene sobre el centro-este, donde los problemas de falta de piso restringieron la recolección a apenas la mitad del área apta implantada, mostrando rindes muy variables según los ambientes productivos evaluados.

Los análisis agrometeorológicos de la bolsa bahiense anticipan un escenario desafiante para los próximos diez días. Los modelos de simulación climática indican una probabilidad crítica de entre el 80% y 90% de ocurrencia de heladas generalizadas sobre toda el área de influencia de la BCP.
Asimismo, los pronósticos meteorológicos de corto plazo señalan que se registrará el ingreso de nuevos frentes de tormentas con acumulados de precipitaciones estimados por encima de los 25 mm, con los mayores picos hídricos proyectados hacia el cuadrante noreste bonaerense, factor que mantendrá bajo estrecho monitoreo el estado sanitario de las emergencias de trigo y los últimos lotes agrícolas pendientes de recolección.


