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El Mercado Ganadero de Rosario (ROSGAN) publicó su informe de coyuntura económica sectorial donde analizó la evolución de la rentabilidad en las diferentes etapas de la cadena de ganadería bovina. De acuerdo con el relevamiento técnico difundido a través del Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario, los establecimientos orientados a la cría, la invernada y los ciclos completos se encuentran transitando por un período caracterizado por resultados económicos históricamente elevados, impulsados por la dinámica institucional de los mercados y el comportamiento de las cotizaciones de la hacienda en pie.

Los indicadores de márgenes netos consolidados ratifican que la producción de carne vacuna atraviesa uno de los momentos más estables y dinámicos del último lustro. Esta fortaleza del negocio se sustenta en una combinación de factores que incluyen una firmeza sostenida en los valores de la invernada y el gordo, sumado a un reordenamiento de los costos operativos internos frente al balance de otras actividades agropecuarias competitivas.
La persistencia de estos balances positivos generó una ventana de holgura financiera que permite recomponer el capital de trabajo de las empresas ganaderas tras haber superado restricciones climáticas y comerciales severas en las campañas precedentes. Ante la fijeza de estas utilidades excepcionales, las proyecciones del mercado señalan que las condiciones de base otorgan la previsibilidad necesaria para proyectar la actividad con una visión que trascienda la coyuntura estacional del invierno.

El eje central del documento elaborado por el ROSGAN advierte que la sostenibilidad del ciclo actual dependerá de forma directa de las decisiones estratégicas que adopten los productores ganaderos en el corto plazo. El informe técnico enfatiza que el escenario vigente impone el desafío de capitalizar de manera efectiva los beneficios económicos extraordinarios obtenidos mediante el direccionamiento de fondos hacia mejoras e inversiones de capital.
La propuesta técnica orienta la utilización de los excedentes hacia la optimización de los sistemas productivos para volverlos más eficientes, resilientes y estables frente a las previsibles oscilaciones de precios que caracterizan al mercado cárnico. Entre las líneas de inversión recomendadas para blindar la competitividad de las explotaciones se destacan la incorporación de mejoras en infraestructura de manejo —como alambrados, aguadas y corrales—, la intensificación de planes de sanidad animal, la retención estratégica de vientres para potenciar el stock y la implantación de recursos forrajeros de mayor calidad para estabilizar las cargas por hectárea.

