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El mercado de la carne vacuna en la Argentina muestra signos de haber ingresado en una nueva fase de equilibrio. De acuerdo con el último reporte del mercado ganadero ROSGAN, basado en el Relevamiento de Precios Minoristas del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el valor promedio de los cortes vacunos se posicionó en $18.617 por kilo durante junio, registrando una variación de apenas el 0,3% mensual. Con este resultado, el sector acumula tres meses consecutivos con incrementos por debajo del índice general de inflación.
En materia de demanda, el consumo aparente de carne vacuna se ubicó en mayo en 47,4 kilos por habitante al año, lo que implica una contracción interanual del 6,4%. Sin embargo, desde ROSGAN remarcan la necesidad de evaluar este indicador de manera integral a través de medias móviles, dado que refleja la disponibilidad de carne en el mercado interno (producción menos exportaciones) y no una medición directa del consumo efectivo mes a mes.

El descenso en el consumo per cápita de carne vacuna —que pasó de 49,2 kilos en 2021 a los actuales 47,4 kilos— no responde únicamente a fluctuaciones de oferta, sino a una brecha de precios relativos cada vez más favorable para las proteínas alternativas. Hoy en día, el valor equivalente a un kilo de carne vacuna permite adquirir cerca de dos kilos de carne porcina o casi cuatro kilos de carne aviar.
Esta relación de precios impulsó el consumo de las tres principales proteínas en el país:
Esta amplia disponibilidad de proteínas explica por qué la menor oferta puntual de carne vacuna no se ha traducido en subas desmedidas al mostrador. En un entorno de mayor estabilidad macroeconómica, el consumidor local muestra una menor disposición a convalidar saltos abruptos de precios.

Para lo que resta del año, el informe anticipa que la estabilidad de precios de la carne vacuna podría extenderse durante gran parte del segundo semestre. Esta previsión se fundamenta en una mayor oferta estacional de hacienda terminada y en una estrategia de recría que busca incorporar más kilos por animal antes de enviarlos a faena.
A este escenario se suma un factor novedoso para el mercado local: el ingreso de carne vacuna importada. En los primeros cinco meses del año se registraron más de 11.500 toneladas ingresadas, un volumen aún acotado pero en crecimiento que comienza a complementar la oferta interna.
Según concluye ROSGAN, este fenómeno alinea progresivamente el funcionamiento del mercado argentino con el de otros grandes países exportadores, donde la apertura comercial permite una integración más eficiente entre la demanda doméstica y los despachos al exterior, optimizando el valor generado en toda la cadena cárnica.


