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La industria petroquímica argentina transita por un proceso de reconfiguración en sus flujos de comercio exterior, consolidando una tendencia hacia la sustitución de importaciones y el fortalecimiento de sus plataformas exportadoras. De acuerdo con el estudio especial publicado en la edición número 196 del informe de Indicadores de Actividad Económica del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA), elaborado sobre la base de registros técnicos del Instituto Petroquímico Argentino (IPA) , el complejo industrial de Bahía Blanca se erige como el principal motor productivo del sector a nivel nacional. El polo bahiense concentra el 56,3% de la capacidad instalada de producción del país —lo que representa una cuota fundamental dentro del 75,9% radicado en la provincia de Buenos Aires — y explica aproximadamente el 67% del volumen físico total elaborado por la industria , un desempeño que posiciona a la estación portuaria local como una pieza estratégica para el ingreso de divisas y el encadenamiento de valor hacia adelante con los rubros del transporte, el plástico, el sector textil y la salud.

Al analizar de manera agregada las variables del sector externo durante el período comprendido entre 2021 y 2024, el staff técnico del CREEBBA expuso una mejora gradual en el saldo de la balanza comercial de la industria, el cual arrastra un déficit de carácter estructural pero muestra signos de una paulatina reversión de su tendencia contractiva. Esta evolución favorable se encuentra explicada por una contracción del 30% en los niveles de importación de insumos y manufacturas en sintonía con una expansión del 38% en los despachos destinados al mercado externo, ambos indicadores calculados respecto de los máximos registrados en el año 2021. En términos cuantitativos, el balance del último año auditado dio cuenta del ingreso al país de cerca de 2,3 millones de toneladas de productos extranjeros frente a un volumen de exportación que totalizó 940.400 toneladas para el conjunto de las empresas nacionales, de las cuales el polo petroquímico de Bahía Blanca aportó de manera directa el 43% de las ventas globales y requirió la adquisición del 61% de las importaciones totales.

El análisis del comercio internacional por tipología de bienes evidenció que los productos finales —caracterizados por incorporar un mayor nivel de valor agregado en sus procesos de transformación fabril— poseen la mayor preponderancia en las transacciones de frontera, acaparando el 86,9% del total de las compras externas y el 65,6% de las corrientes de exportación de la industria. En el plano financiero, las exportaciones de carácter nacional generaron retornos por un valor de 910 millones de dólares durante el último año, de los cuales 404 millones de dólares fueron aportados por las terminales del nodo bahiense traccionadas de manera casi exclusiva por el segmento de bienes finales, que inyectó 394 millones de dólares al balance local. El informe del CREEBBA concluyó detallando la distribución geográfica de los cargamentos, precisando que las ventas externas de la región tienen como destino principal a los países miembros del Mercosur, bloque donde la República Federativa del Brasil consolida una posición de liderazgo absoluto al absorber el 86,3% del total de los envíos comerciales despachados desde los muelles locales.

