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La tensión militar en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico crítico. El Ejército de Irán anunció el cierre definitivo y "por completo" del estrecho de Ormuz para todo tipo de embarcaciones, bajo la estricta advertencia de que abrirá fuego contra cualquier buque que intente navegar por este punto marítimo disputado, considerado el eje neurálgico del comercio global de crudo. La drástica determinación del régimen islámico se produjo inmediatamente después de que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, bajo la coordinación del Comando Central (Centcom), reanudaran por segunda noche consecutiva una intensa serie de bombardeos contra múltiples objetivos en territorio iraní.
De acuerdo con lo informado de manera oficial, la Casa Blanca justificó estas operaciones como "ataques defensivos" lanzados en represalia a las continuas agresiones de Teherán, habiéndose desencadenado la escalada tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense a manos de un dron militar de Irán. Las incursiones norteamericanas provocaron diversas explosiones en la costa sur del país persa, afectando a la isla de Qeshm y la localidad de Sirik, al tiempo que obligaron a la activación de los sistemas de defensa antiaérea en la capital, Teherán. El recrudecimiento de las acciones bélicas y las declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump generaron un impacto inmediato en los mercados energéticos, impulsando al alza el precio del petróleo Brent hasta los 93,10 dólares por barril y el del crudo WTI a los 90,03 dólares.
Pocas horas después de reportarse las detonaciones en su territorio, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó la ejecución de una contraofensiva a gran escala mediante el lanzamiento de dos oleadas de ataques dirigidos de forma directa contra las posiciones militares de los Estados Unidos asentadas en los países vecinos del golfo Pérsico:
Bases aéreas en Kuwait: Las fuerzas iraníes bombardearon los complejos militares de Ali Salem y Ahmad al-Jaber, impactando en un total de 18 objetivos estratégicos.
Ataques en Baréin: La ofensiva alcanzó a la base aérea de Sheikh Issa y al cuartel general de la Quinta Flota de los Estados Unidos. Medios locales iraníes detallaron que una flota de drones militares logró inutilizar radares de los sistemas antimisiles Patriot y destruir antenas de comunicaciones críticas del comando naval estadounidense.
Medidas de emergencia regional: Ante la gravedad de los bombardeos sobre las bases aliadas de Washington, la Autoridad General de Aviación Civil de Kuwait dispuso el cierre temporal y preventivo de todo su espacio aéreo civil para evitar catástrofes en el tránsito comercial de la región, procediendo al desvío de los vuelos hacia terminales alternativas.
Por su parte, el presidente iraní Masud Pezeshkian restó trascendencia a las declaraciones de Donald Trump sobre posibles ataques a los sistemas de transporte, electricidad y agua de su país, catalogando las advertencias contra las redes de infraestructura como "un signo de desesperación" ante la solidaridad nacional y no como una muestra real de poderío bélico.
En paralelo al desarrollo de los operativos en el terreno, Donald Trump reveló que mantuvo una comunicación directa con un grupo de altos mandos de la milicia iraní desde la sala de crisis de la Casa Blanca. El mandatario estadounidense les exigió la aceptación inmediata de las condiciones de un acuerdo de paz presentado por su administración, acusando previamente a Teherán de demorarse en las negociaciones y advirtiéndoles que tendrían que pagar las consecuencias de sus provocaciones. Trump precisó, además, que estos bombardeos aéreos fueron ejecutados de forma exclusiva por las fuerzas norteamericanas, descartando cualquier tipo de colaboración por parte del Ejército de Israel.
A pesar de las alarmas encendidas por el régimen persa sobre el estrecho de Ormuz, el Comando Central de los Estados Unidos desmintió de forma rotunda el bloqueo de la vía de navegación. El Centcom emitió un comunicado asegurando que las embarcaciones comerciales continúan transitando de manera regular hacia el interior y el exterior del canal de navegación, minimizando el impacto de las amenazas de Teherán. Horas antes, el propio Trump había defendido el éxito de una misión militar encubierta implementada para custodiar a los buques mercantes a través del paso estratégico, afirmando que dicha iniciativa posibilitó que más de 100 millones de barriles de petróleo retenidos en el Golfo Pérsico pudieran reingresar con seguridad al mercado abierto.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: DW

