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El Niño se encamina a convertirse en un evento de intensidad fuerte durante el trimestre de agosto a octubre. Así lo indicó la Organización Meteorológica Mundial en su boletín sobre el clima estacional mundial, donde los pronósticos mediante conjuntos multimodelos facilitados por los principales centros mundiales de producción proyectan para ese período anomalías medias estacionales de la temperatura de la superficie del mar superiores a 2,9 °C en las áreas de monitoreo del Pacífico ecuatorial. El organismo prevé además condiciones más húmedas de lo normal en el sureste de América del Sur y advierte que las temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas a escala global, junto con la posibilidad de que el dipolo del océano Índico entre en fase positiva, condicionan el escenario.
El Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA mantiene desde el 11 de junio una Advertencia de El Niño. En su actualización del 9 de julio estimó un 97% de probabilidad de que el evento persista hasta principios de la primavera boreal de 2027 y un 81% de probabilidad de que alcance intensidad muy fuerte en el trimestre octubre-diciembre, lo que lo ubicaría entre los mayores del registro que ese organismo lleva desde 1950. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó una probabilidad del 90% de desarrollo de la fase durante el invierno 2026.
Esas cifras se leen sobre una escala acotada. El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural que altera las temperaturas del océano Pacífico central y oriental y modifica la circulación de la atmósfera, según la definición del SMN, y su intensidad se mide por la anomalía térmica en la región de referencia denominada Niño 3.4. La NOAA reconoce condiciones de El Niño a partir de 0,5 °C por encima del promedio sostenidos durante varios meses y clasifica el evento como muy fuerte cuando la anomalía supera los 2 °C. El Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia registró un promedio de 0,98 °C en abril-junio, 1,55 °C en junio y 2,1 °C en la medición semanal centrada el 15 de julio. La proyección de la OMM para agosto-octubre se ubica, entonces, por encima del umbral de la categoría superior.

El propio SMN advierte que los efectos no se observan de manera inmediata, porque la atmósfera necesita tiempo para acoplarse a las nuevas condiciones del océano, y que persisten incertidumbres respecto del momento exacto en que el fenómeno alcance su máximo desarrollo y de cuál será su intensidad final.
Sobre ese escenario, el Ministerio de Seguridad aprobó mediante la Resolución 559/2026, publicada en el Boletín Oficial, el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027 y encomendó su coordinación a la Agencia Federal de Emergencias. Los fundamentos de la norma señalan probabilidades de ocurrencia superiores al 70% desde el período invernal, que se incrementan en los trimestres subsiguientes, y un mayor riesgo de precipitaciones por encima de los valores normales durante la primavera y el verano 2026-2027, con especial incidencia en la Cuenca del Plata. El operativo alcanza en su primera etapa a las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, junto con la Ciudad de Buenos Aires, se enmarca en el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y se extiende desde el segundo semestre de 2026 hasta el segundo semestre de 2027.

Para la región, el SMN señala que las condiciones asociadas al ENOS suelen favorecer un aumento de las precipitaciones y temperaturas superiores a lo normal. Su pronóstico climático trimestral para agosto, septiembre y octubre asigna al este de la provincia de Buenos Aires mayor probabilidad de precipitaciones normales o superiores a la normal.
En el río, los registros se mantienen dentro de valores normales. El reporte hidrometeorológico diario de la Cuenca del Plata del Instituto Nacional del Agua (INA), en su edición del 4 de agosto, ubica al Paraná en Rosario en 2,97 metros, ocho centímetros por encima del registro anterior, con un nivel de alerta fijado en 5 metros y de evacuación en 5,25. Las nueve estaciones del Paraná relevadas por el organismo entre Corrientes y Rosario figuran clasificadas en aguas medias, mientras Puerto Iguazú, en el extremo superior del tramo, aparece en la franja límite entre aguas medias bajas y medias, categoría que el INA define como el rango de valores normales para cada sitio de medición, y ninguna supera su nivel de alerta. Aguas arriba el movimiento ya se invirtió: Corrientes descendió 21 centímetros respecto del registro anterior, Barranqueras 17 y Goya 11. El organismo describe el tramo Corrientes-La Paz en fase de culminación y descenso del último incremento de la descarga en Yacyretá, y prevé la gradual imposición de una tendencia de descenso en todo el tramo, con valores medios semanales orientados hacia aguas medias bajas o medias. Sobre Santa Fe/Paraná-Rosario registra un gradual incremento de punta en aguas medias, con un repunte leve el 2 de agosto asociado a efectos locales. El jefe del Centro de Control de Tráfico de Prefectura Naval Argentina en Rosario, Sebastián Buso Vega, indicó a Rosario3 que la etapa de alerta comienza a partir de los cinco metros, descartó una suba extraordinaria de un día para el otro y precisó que los pronósticos vinculados a El Niño corresponden al cierre de este año y al comienzo del próximo.
La situación es distinta en la cuenca del río Uruguay, donde el mismo reporte del INA registra recuperación sostenida de caudales y repuntes frecuentes en el tramo medio, con tres secciones señalizadas en alerta. Paso de los Libres figura en 8,48 metros, sobre un nivel de alerta de 7,50 y con la marca de evacuación en 8,50; Concordia en 11,30 metros, sobre una alerta de 11; y Concepción del Uruguay en 5,52 metros, sobre una alerta de 5,30. El organismo prevé que Paso de los Libres continúe oscilante en punta, con probabilidad de nueva aproximación o leve excedencia de la marca de evacuación, y que las alturas permanezcan por encima de la marca de alerta durante un plazo de cinco a siete días. La erogación de Salto Grande se observa relativamente estable en aguas altas con vertedero abierto. El contraste entre ambas cuencas es relevante para la operación: el corredor que concentra el tráfico de ultramar hacia el Gran Rosario se mantiene en valores normales, mientras la alerta hidrológica del momento se localiza sobre el Uruguay.
El antecedente hidrológico tampoco habilita una proyección lineal. Un estudio publicado en el Journal of Hydrometeorology documentó que la inundación más severa del siglo XX en el tramo argentino del Paraná ocurrió durante el evento fuerte de El Niño de 1983, mientras que en el episodio de 1997-98, de intensidad comparable, las anomalías de caudal fueron del mismo signo pero considerablemente menores.
El sistema portuario argentino dispone de una medición precisa de cuánto cuesta un río con menos agua, y proviene del ciclo de aguas bajas de comienzos de la década. En julio de 2021, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la bajante generaría a la cadena de valor granaria un costo cercano a los US$ 315 millones entre el 1° de marzo y el 31 de agosto de ese año. El rubro principal era el falso flete, calculado en US$ 184,2 millones, por buques que debían zarpar en forma definitiva con menor tonelaje. Se sumaban unos US$ 50 millones por el menor tonelaje de los trenes de barcazas que descienden por los ríos Paraná y Paraguay, y US$ 19,3 millones de costos adicionales en la actividad industrial del complejo oleaginoso del Gran Rosario por la ralentización del ritmo de embarques, la saturación de almacenajes y las demoras en la molienda. El completamiento de carga en puertos como Bahía Blanca o Quequén, donde el precio de originación resulta mayor por logística y transporte terrestre, se volvió práctica corriente en ese período.
El escenario que se abre ahora es el opuesto, y no elimina la restricción operativa sino que la desplaza. Un mayor caudal ofrece más calado natural en el corto plazo, pero incrementa la velocidad de la corriente y arrastra camalotes, troncos y sedimentos que afectan el balizamiento y condicionan la navegación nocturna, ya limitada en varios tramos.
Ese contexto se cruza con los calados de diseño previstos para la Vía Navegable Troncal. El esquema aprobado por la Resolución 36/2026 contempla en una tercera etapa llevar el tramo del río Paraná hasta Timbúes a 40 pies y el Río de la Plata a 39 pies, con trabajos previstos entre dos y tres años y mantenimiento posterior hasta el término de la concesión, frente a un calado operativo actual del orden de 34 pies. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales estimaron que cada pie adicional de profundidad permite incorporar unas 2.200 toneladas de carga por buque y que una profundización de hasta 38 pies podría reducir entre 9% y 11% la cantidad de embarcaciones necesarias para mover el mismo volumen.

En paralelo, el mismo fenómeno produce efectos opuestos en otras cuencas. Mediante el Aviso a la Navegación N° A-22-2026, del 1° de julio, la Autoridad del Canal de Panamá dispuso una reducción progresiva del calado autorizado en Agua Dulce Tropical para las esclusas Neopanamax: 14,94 metros (49 pies) desde el 24 de julio y 14,78 metros (48,5 pies) desde el 15 de agosto, sobre un ajuste previo a 15,09 metros (49,5 pies) vigente desde el 3 de julio. La acumulación de los tres tramos equivale a una reducción de 1,5 pies respecto del calado habitual. La ACP precisó que el ajuste no modifica el número de tránsitos diarios y que alcanza a menos del 1,7% de los buques Neopanamax que transitan la vía.
En el tramo compartido del Paraná, el Grupo Encarnación realizó el 30 de julio su octava reunión plenaria en San Juan del Paraná, organizada por la Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná, con el impacto de El Niño sobre la navegación entre los ejes del encuentro. Según informó GlobalPorts, participaron la Administración Nacional de Navegación y Puertos de Paraguay, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, el Ente Binacional Yacyretá, la Prefectura Naval Argentina y la Armada paraguaya. Fueron identificados 17 pasos difíciles en el tramo, que serán intervenidos de forma gradual.
Del lado de la carga, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó en su Panorama Agrícola Semanal que la siembra de trigo alcanzó el 92% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2026/27 y mantuvo su estimación de producción de maíz en 64 millones de toneladas, 30,6% por encima del ciclo anterior. La entidad también registró una demora interanual de 8,2 puntos porcentuales en la cosecha de maíz por la elevada humedad de los granos, agravada en el sur bonaerense por excesos hídricos que dificultan el ingreso de la maquinaria.

Fuentes:

