La eficiencia en el uso del nitrógeno se consolida como uno de los aspectos centrales dentro de las estrategias de nutrición de cultivos. En escenarios de alta variabilidad climática, y particularmente ante las proyecciones de una campaña influenciada por el fenómeno de “El Niño”, que suele traer consigo precipitaciones superiores a lo normal, el desafío no pasa solamente por definir la dosis adecuada. El verdadero reto actual es lograr que el nitrógeno permanezca disponible durante el tiempo necesario para ser aprovechado por las plantas y capturado por las raíces, evitando que las lluvias intensas lo laven del perfil del suelo.
Una de las alternativas utilizadas para avanzar en ese objetivo es la incorporación de inhibidores de la nitrificación, tecnologías que permiten ralentizar temporalmente la transformación del nitrógeno amoniacal en nitrato. Este proceso resulta relevante porque, al reducir la fracción de nitratos presentes en el suelo, disminuye también su posibilidad de pérdida por lixiviación (arrastre por agua) y desnitrificación.
La tecnología ARMOUR™, especialmente diseñada para fertilizantes líquidos actúa precisamente sobre ese proceso. Su ingrediente activo, Pronitridine, ocupa temporalmente el sitio activo de la enzima responsable del primer paso de oxidación, y reduce así la velocidad de conversión del amonio a nitrato. Como resultado, el nitrógeno puede permanecer en forma de amonio durante un período hasta tres veces mayor que sin la utilización del inhibidor. Esta entrega gradual de nitrógeno permite incrementar la eficiencia agronómica del uso del fertilizante logrando mayor disponibilidad de nutrientes en estadios avanzados del cultivo




