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Las casi 250.000 hectáreas de trigo y 44.000 de cebada estimadas para el ciclo en La Pampa mostraban un buen estado general hacia fines de agosto, sostenidas por buenas reservas de humedad, según el informe del Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba, elaborado sobre un relevamiento del 24 al 30 de agosto.
Según la entidad, lo que resta de la campaña dependerá de las lluvias de primavera y de la incidencia de heladas tardías durante la etapa reproductiva.

Hacia fines de agosto, la mayoría de los lotes de trigo se encontraba en macollaje, con una fracción menor iniciando la elongación del tallo, el comienzo del período crítico del cultivo. De acuerdo con los técnicos de la zona, el estado general era excelente a bueno en casi la totalidad de la superficie.
Se reportaron síntomas de estrés por heladas en varias zonas, desde Caleufú, Embajador Martini, Trenel, Eduardo Castex, Conhelo, Dorila, Agustoni y Coronel Hilario Lagos hasta Quehué y Jacinto Aráuz. El mayor impacto se registró en sectores bajos y los daños fueron principalmente foliares.
El estrés hídrico, en cambio, no resultó significativo, salvo por falta de agua puntual en Caleufú y Jacinto Aráuz, y excesos en Coronel Hilario Lagos. El panorama sanitario se mantuvo despejado, con focos aislados de mancha amarilla en Macachín y Agustoni, y de pulgón en Caleufú, ambos de baja incidencia.
En cebada, más del 90% de la superficie presentaba condiciones excelentes a buenas, con un estado fenológico algo más atrasado que el del trigo: poco menos de la mitad de los lotes estaba en macollaje, mientras el resto se encontraba entre tres y cuatro o más hojas expandidas.
No se reportó estrés relevante, con la excepción de falta de agua y heladas en Jacinto Aráuz, y en general se refirió ausencia de plagas y enfermedades, salvo un caso puntual de mancha en red de baja incidencia.

Las precipitaciones de agosto volvieron a superar el promedio histórico en toda la zona relevada, por tercer mes consecutivo. Esas reservas, acumuladas en el perfil, permitieron que los cultivos atravesaran el macollaje sin restricciones hídricas relevantes.
Según el informe, esas reservas deberán completarse con nuevas lluvias durante la primavera, a medida que los cultivos avancen hacia sus etapas de mayor demanda hídrica.
El Servicio Meteorológico Nacional proyectaba para el trimestre septiembre-noviembre precipitaciones por encima de lo normal, aunque con temperaturas por debajo de lo habitual, lo que pone el foco en la posible ocurrencia de heladas tardías durante la etapa reproductiva de los cultivos.

