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La actividad de fractura en Vaca Muerta pasaría de un promedio estimado de 28.000 etapas en 2026 a 39.000 en 2027, según proyectó Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage y presidente de la Fundación Contactos Energéticos, en declaraciones consignadas por la periodista Sofía Agüero en el Diario Río Negro.
El especialista expuso en la conferencia organizada por el Mercado Electrónico de Gas (MEG) bajo el lema "Vaca Muerta en escala: tecnología, eficiencia y mercado de fractura".
Según Fucello, el factor determinante para ese salto no radicará en una tecnología individual, sino en la capacidad de coordinación del sistema en su conjunto, la sincronización entre los distintos niveles del clúster productivo y la disponibilidad de infraestructura de transporte e insumos en la región.
El especialista detalló que una etapa de fractura abarca entre 40 y 60 metros dentro del pozo. Cada una requiere aislar la sección previa mediante un tapón e inyectar fluido a una presión cercana a los 11.000 psi, con 1.500 metros cúbicos de agua y 240 toneladas de arena, caudales de bombeo de 110 barriles por minuto y potencias hidráulicas de entre 40.000 y 60.000 HP.
La operación demanda en promedio 85 minutos por etapa y consume aproximadamente 120.000 litros de diésel, 5.000 litros de DGS y 100.000 metros cúbicos de gas.
En términos económicos, la etapa de terminación de un pozo representa alrededor del 60% de su costo total, y el 40% de esa cifra corresponde a la infraestructura del set de fractura y sus bombas de alta presión.

Según Fucello, los desarrollos aplicados en los últimos diez años permitieron optimizar de manera sustancial los tiempos de operación. La incorporación del frac iron y las monolíneas de alta presión simplificó los circuitos y habilitó caudales de hasta 140 barriles por minuto, mientras que los colectores Zipper Manifold y las válvulas actuadas con engrase automático permitieron operaciones remotas.
En la logística de insumos, destacó el sistema Diesel Hot Refuel, que abastece a las bombas en funcionamiento y eliminó las paradas coordinadas de las flotas. En materia de arenas, la transición hacia arenas monomalla y el uso de arena húmeda redujeron los tiempos de manipulación, el consumo de gas en secado y la generación de polvo.
El cambio en la metodología de bombeo también resultó significativo: el paso al esquema Simul Frac, que permite la inyección simultánea de etapas en dos pozos, generó un incremento de productividad cercano al 60%.
El especialista señaló que la cuenca atraviesa un proceso de cambio en su matriz energética. El uso de motores con kits de sustitución de diésel por gas y de flotas híbridas genera ahorros de entre US$ 10 y 15 millones anuales por set.
Los sistemas E-Frac —bombas eléctricas alimentadas por módulos a gas de 20 MW— apuntan a sustituir el 60% del diésel y reducir un 40% los costos de combustible.
Según Fucello, las operaciones de estimulación alcanzaron un 87,7% de eficiencia productiva. Cada set ejecuta actualmente entre 200 y 350 etapas mensuales, con capacidad potencial de llegar a 500.
El mercado argentino pasó de registros inferiores a las 200 etapas mensuales en sus inicios a picos superiores a las 2.000. Aun así, la cuenca no convencional de Estados Unidos mantiene una escala 20 veces superior.
En el plano local, los conjuntos de fractura registran una capacidad ociosa del 30%. Cuatro equipos están destinados de manera exclusiva a las operaciones de YPF, compañía que concentra cerca del 50% de las etapas acumuladas, mientras que los once sets restantes compiten por el volumen demandado por las demás operadoras.

