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La discusión sobre fertilizantes en la Argentina suele concentrarse en el precio de la tonelada importada, pero hay un componente que corre por debajo y que define buena parte de la ecuación: cuánto volumen hay que mover, cuándo y hasta dónde. Sobre ese eje giró la conversación de dataPORTUARIA con Diego Portada fundador y CEO de Agritec Global, empresa dedicada a la producción de fertilizantes líquidos.
La compañía llega de participar del congreso de Aapresid, instancia que, según explicó, eligieron después de un trabajo previo de selección entre distintos eventos del sector —evaluaron el congreso de Fertilizar, que se realiza cada dos años, y congreso internacional de maíz entre otros— por considerarlo el ámbito adecuado para dar a conocer sus productos al mercado. Lo definió como una inversión importante que, sostuvo, está dando sus frutos. En ese marco presentaron, además de un stand y auspicio de sala, una charla técnica sobre evaluación de fuentes fosfatadas líquidas y sólidas en trigo y maíz, a cargo de Jorge González Montaner.
La estrategia comercial, detalló, apunta a un perfil definido de cliente: productores con impronta tecnológica y empresarial, en general por encima de las 1.000 hectáreas. El argumento que ordena esa segmentación es, precisamente, la capacidad de trabajo.
La estrategia comercial, detalló, apunta a un perfil definido de cliente: productores con impronta tecnológica y empresarial, en general por encima de las 1.000 hectáreas. El argumento que ordena esa segmentación es, precisamente, la capacidad de trabajo.

El diferencial que plantea Portada frente al esquema tradicional arranca en la dosis y termina en el flete. Así lo explicó:
"Nosotros aplicamos la mitad de fertilizantes que aplican con los sólidos, entonces eso ya baja muchísimo el gasto de logística, desde logística de camiones, logística incluso dentro del campo".
El cambio también se traduce en el equipamiento que entra al lote. Para graficarlo recurrió a la frase de un productor:
"Vamos cambiando, como dice un productor, de lo que es el chimango y la monotolva al tanquecito y la motobomba".
En términos de autonomía, describió que con el esquema sólido se realizan aproximadamente dos paradas para cargar fertilizante y una para cargar semilla, mientras que con el sistema líquido la relación se invierte: dos de semilla y una de fertilizante. A eso sumó la diferencia de ritmo entre implementos, ya que mientras una sembradora cubre alrededor de 100 hectáreas, una pulverizadora puede alcanzar las 600. La propuesta técnica de la empresa, aclaró, combina la aplicación en la línea de siembra con una aplicación de cobertura total.
Otro punto que remarcó es la precisión de la dosificación. Señaló que el líquido se aplica siempre en la cantidad exacta —si se definen cinco litros, se aplican cinco litros—, mientras que el sólido varía con las condiciones ambientales y de humedad, por más precisa que sea la máquina.
"Es muy difícil hacer algo de precisión con algo que no es preciso".
También indicó que la formulación puede ajustarse lote por lote, ante pedidos de mayor contenido de zinc o de potasio, algo que consideró complicado de resolver en el esquema sólido por las diferencias de gradiente entre componentes.
Sobre el flete, explicó que en el caso de Agritec Global el costo está incluido en el precio del producto, calculado sobre un promedio, de modo que el productor no lo evalúa por separado. El efecto de fondo, sostuvo, es el mismo: menor cantidad de producto implica menos camiones y menos espera en el campo.

En materia de infraestructura, Portada actualizó el estado del parque productivo. La planta original, que denominó planta museo y que hoy destinan a productos específicos, tenía una capacidad de 5.000 toneladas. En agosto del año pasado incorporaron una unidad de 35.000 toneladas, que a doble turno alcanza las 70.000, y este año están por inaugurar una tercera planta espejo de esa última, con la misma capacidad y el mismo margen de ampliación. El conjunto, calculó, llevará el total a entre 150.000 y 160.000 toneladas anuales.
El objetivo asociado a esa capacidad es pasar del 1% actual del mercado de sólidos a un 10%. Según explicó, tener asegurada la producción permite trabajar en tiempo real y reducir la exposición al almacenamiento, un costo que calificó de altísimo dado el valor de la materia prima inmovilizada.
La distribución se apoya en una red de sitios con tanques instalados en prácticamente todas las provincias, de modo de acortar la distancia entre el producto y el productor. A eso sumó una inversión en más de 100 tanques entregados a productores que compran el producto, para que puedan anticipar el abastecimiento y aplicar en distintos momentos. En esa misma línea mencionó la posibilidad de mezclar el fertilizante con insecticidas o glifosato, siempre con un premezclado previo para verificar compatibilidad.
Aguas arriba, la empresa importa la totalidad de la materia prima, sobre la que aplica un tratamiento químico. Portada describió que hoy el negocio de importación de sólidos está en manos de compañías cuya especialidad es el comercio de granos, que utilizan el fertilizante para captar mercadería, y que los barcos —con origen en las canteras de fósforo, mencionó el caso de Marruecos— se reparten entre varios actores. El proyecto de la compañía apunta a intervenir en ese esquema:
"La mercadería pierde identidad. Entonces, la idea es tener un depósito donde tengamos una identidad controlada".
En paralelo, mencionó un proyecto de sustitución de importaciones que están trabajando con el gobierno de Catamarca, en zona cordillerana, donde proyectan instalar una fábrica para acceder a materia prima local.
Consultado por el impacto de un escenario de lluvias por encima de lo normal sobre la ventana de despacho y aplicación en pleno pico de demanda, reconoció que afecta a la aplicación, a la siembra y a la cosecha, pero señaló una ventaja del formato:
"El líquido se puede aplicar lloviendo y se puede aplicar con una pulverizadora y en distintos momentos del ciclo del cultivo, entonces, te da una ventana muy amplia de aplicación".
El respaldo técnico, explicó, se apoya en un equipo de investigación y desarrollo de once personas que lleva adelante ensayos de microparcelas, macroparcelas y pruebas a campo con productores, complementado con una red externa de investigadores contratados que evalúan los productos frente a los que el productor ya utiliza. En el NOA trabajan con especialistas y docentes de la Universidad de Catamarca sobre cultivos como tabaco, caña de azúcar, cítricos, arándanos y alfalfa, mientras que en Buenos Aires y Córdoba la red se apoya en referentes y grupos técnicos de la región.
Sobre el estado de los suelos, Portada fue categórico respecto del balance de nutrientes. Planteó que la única vía de crecimiento disponible para el productor es el rendimiento, dado que la incorporación de superficie dejó de ser una alternativa, y que eso obliga a sostener la fertilización.
"Si nosotros seguimos extrayendo del campo sin reponer, evidentemente que vamos a bajar los rendimientos y vamos a tener complicado hacia futuro".
Puso el foco en un nutriente que, dijo, suele quedar fuera del análisis. Señaló que la tasa de extracción de una soja de 40 quintales es muy alta en fósforo, azufre y también en potasio, y cuestionó el diagnóstico habitual sobre la disponibilidad de este último:
"Sí tiene mucho potasio, pero hay un problema, que el potasio que tiene no está disponible para las plantas porque está combinado con otros elementos que la planta no puede absorber".
En ese sentido, apuntó que el cloruro de potasio, de uso extendido, resulta muy reactivo y no libera el nutriente en forma asimilable, y ubicó la disponibilidad de nutrientes en el suelo como el eje del planteo técnico de la empresa. Como referencia comparativa, mencionó que Brasil pasó de rendimientos de soja que no superaban los 25 quintales a valores similares a los argentinos sobre la base de la fertilización, mientras que la Argentina mantuvo sus regímenes. También señaló que en Estados Unidos la fertilización en la línea es prácticamente en su totalidad líquida y que en cobertura total supera el 50%.

Respecto de la ecuación económica, sostuvo que la eficiencia es el factor determinante:
"Más eficiencia, más economía es directamente proporcional".
Para ilustrarlo comparó un MAP en torno de los 1.000 US$/t aplicado a razón de 100 kilos por hectárea contra su producto balanceado —con fósforo, nitrógeno, azufre y componentes biológicos—, de mayor precio por unidad pero aplicado a la mitad de dosis.
En cuanto a la cartera de productos, mencionó tres líneas ya validadas: Megaphos, un Starter para aplicación en línea en los primeros estadios del cultivo y un desarrollo más reciente, llamado Megaproduction, orientado a reemplazar la fertilización nitrogenada mediante una combinación de nutrientes, que se aplica en el momento de máxima demanda del cultivo —macollaje en trigo y sexta hoja en maíz—.
De cara a las próximas campañas, anticipó dos frentes de desarrollo. Por un lado, biocontroladores para el control de enfermedades e insectos; en ese punto mencionó un producto biológico de uso extendido en Brasil, ensayado localmente en miFcroparcelas, con acción sobre la chicharrita y sobre el cogollero del maíz. Por otro, polímeros biodegradables en dos formatos: uno híbrido, con microesferas nanométricas incorporadas al fertilizante, que permite una liberación lenta del nutriente y aporta materia orgánica cerca de la semilla, favoreciendo la actividad microbiana y la disponibilidad de nutrientes; y otro de aplicación en láminas, que se transforma en un plástico biodegradable orientado al control de malezas, la conservación de humedad del suelo y el aporte de materia orgánica.
Consultado sobre la exportación, Portada descartó por ahora un proyecto de internacionalización y ubicó la prioridad en el mercado interno, que dimensionó en 1.700 millones de dólares anuales solo en fertilizante fosfatado. La excepción es una línea destinada a campos deportivos y canchas de golf, segmento en el que están explorando contactos en Brasil y Estados Unidos.

