• 4 min de lectura
• 4 min de lectura

El Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) realizó la primera estimación de superficie para los cultivos estivales de la campaña 2026/27, sobre un relevamiento efectuado entre el 3 y el 9 de agosto. Según el trabajo, la intención de siembra muestra un incremento del área destinada a soja, mientras que para maíz, maní, girasol y sorgo se esperan reducciones respecto del ciclo anterior.
En el caso del maíz, la entidad estima un recorte interanual del 4%, con una superficie que se acercaría a los 3,4 millones de hectáreas. Al comparar contra los promedios históricos, no obstante, maíz y girasol continuarían ubicándose por encima de los valores habituales, mientras que soja y maní permanecerían por debajo.
El precio y la rentabilidad esperada se destacaron como el principal factor en la decisión de siembra de todos los cultivos relevados, con mayor incidencia en maní y girasol. La rotación tuvo mayor peso en soja y sorgo, mientras que el pronóstico climático adquirió relevancia en maíz y girasol.

Entre los factores agrupados en la categoría "otros", la red de colaboradores de la Bolsa señaló de forma recurrente la incertidumbre asociada a la presencia de Dalbulus maidis y al complejo del achaparramiento del maíz.
Su incidencia sobre la decisión de siembra mostró un marcado gradiente espacial: las menciones se concentraron en departamentos del centro-norte y el este provincial, donde el factor fue señalado como determinante para la planificación del cereal, mientras que hacia el sur y el sudeste resultaron prácticamente nulas. Según el informe, la situación estaría condicionando especialmente las siembras tardías y llevando, en algunas zonas, a evaluar el traslado de superficie hacia soja, sorgo o girasol. Con menor frecuencia se mencionaron el costo de los fertilizantes, los arrendamientos y otras cuestiones vinculadas al manejo de los lotes.
El relevamiento incluyó también la presencia de maíz guacho, relevante por su rol como alimento del vector durante el período entre campañas. Predominaron las categorías nula y baja, que concentraron cerca del 85% de las respuestas, con una mayor proporción de presencia media en sectores del centro-norte provincial, como Juárez Celman, Ischilín y Totoral.
De acuerdo con el informe N° 49 del 1 de septiembre de 2026 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, hacia fines de agosto se observó una disminución en la abundancia del vector en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur, aunque su seguimiento continúa siendo relevante durante la transición hacia la primavera y el inicio de las primeras siembras.

Los análisis realizados por el Laboratorio de Semillas de la BCCBA evidenciaron un deterioro en la calidad de la semilla de soja disponible para la campaña 2026/27 respecto del ciclo anterior. El 72% de las muestras alcanzó o superó un poder germinativo (PG) del 80%, frente al 87% registrado en la campaña previa.
Según la entidad, la disminución estuvo asociada principalmente a los excesos de precipitaciones ocurridos durante abril, que demoraron la cosecha y prolongaron la exposición de las semillas maduras a condiciones de elevada humedad.

El invierno de 2026 se desarrolla bajo condiciones más húmedas, con precipitaciones que durante julio y agosto se ubicaron por encima del promedio histórico en toda la provincia. Esa mayor disponibilidad de agua contribuyó a la recarga de los perfiles de cara a las próximas siembras y favoreció, a la vez, la emergencia y persistencia de maíces guachos en algunos sectores.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional prevé para gran parte de Córdoba una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal, con temperaturas medias que tenderían a ubicarse por debajo de los valores habituales. Ese escenario se presenta en un contexto de condiciones de El Niño actualmente establecidas y, según la Bolsa, podría favorecer una buena disponibilidad hídrica durante el inicio de la campaña, aunque su impacto final dependerá de la distribución temporal y espacial efectiva de las lluvias.


